Roberto César Prieto Espina, conocido como El Cholo, murió a los 73 años y dejó 36 años de historia junto al Barcelona Sporting Club. Nunca firmé un contrato con el Ídolo, pero formó parte del mundo amarillo que solo conocen quienes viven el día a día del club. No era jugador, entrenador, utilero ni dirigente. Su lugar de trabajo estaba afuera, junto a los autos de futbolistas y directivos. Allí se ganó un espacio silencioso y permanente.
Su oficio no era la pelota ni las camisetas. Era el lavador “oficial” de los vehículos de Barcelona. Agua, jabón, franela y paciencia fueron sus únicas herramientas. Con ellas vio pasar generaciones de jugadores que llegaban y se iban. Él, en cambio, se quedó.
Una vez, Kitu Díaz lo invitó a una fiesta y El Cholo se convirtió en el alma del encuentro porque llegó de terno. Hasta los propios futbolistas le ayudaron a ganar un premio. El fútbol, a veces, también premia a quien está detrás de un balde y una franela.
Prieto nunca quiso casarse ya los 73 años defendía su soltería con orgullo. Quizás no haya figura en la historia oficial del club: no marcó goles ni levantó copas. Pero estuvo allí 36 años. En un club tan grande como Barcelona, también hay historias que se escriben con agua, jabón y corazón.
🕊️🙏🟡 ¡LUTO EN EL MUNDO BARCELONA!
Roberto César Prieto Espina, conocido como El Cholo, murió a los 73 años y dejó 36 años de historia junto al Barcelona Sporting Club.
No era jugador, entrenador, utilero ni dirigente. Su lugar de trabajo estaba afuera, junto a los autos de futbolistas y directivos. Allí se ganó un espacio silencioso y permanente.
— StudioFútbol ⚽ (@StudioFutbol) 15 de septiembre de 2026


