Del 15 al 21 de octubre, la cuenca del río Paute registró casi ausencia de tormentas, lo que mantuvo el caudal de entrada en niveles muy bajos, de apenas unos 31 m³/s (muy por debajo del promedio histórico de octubre, cercano a 93,5 m³/s según datos del CENACE). Como consecuencia, el nivel del embalse de Mazar, parte fundamental del complejo hidroeléctrico Paute Integral (que incluye las centrales Mazar, Molino y Sopladora, con capacidad conjunta cercana a 1.750 MW), descendió 2,76 metros hasta situarse en la denominada zona de cortes, alrededor de los 2.121 metros sobre el nivel del mar (msnm). Esta cota marca un umbral de alerta operativa, mientras que el mínimo de operación segura de la central se ubica cerca de los 2.115 msnm, nivel por debajo del cual aumenta el riesgo de daños por sedimentos en las turbinas. En ese período, Mazar llegó a operar con generación muy reducida o nula en varios momentos, lo que intensificó la presión sobre el sistema eléctrico nacional en pleno estiaje.
Desde el 22 de octubre la situación cambió de forma notable. Las tormentas diarias sobre la cuenca del Paute elevaron el caudal de ingreso a cerca de 42 m³/s (con picos reportados superiores en algunos días), lo que permitió una recuperación de 1,74 metros en el nivel del embalse. Hoy, a las 14:00, la cota se encontraba en 2.123,47 msnm, es decir, a 2,47 metros por encima de la zona de cortes. Esta recuperación se ha visto favorecida no solo por las lluvias, sino también por la gestión de CELEC, que en varios momentos ha reducido o suspendido la generación en Mazar para conservar agua, mientras centrales como Coca Codo Sinclair han aportado de forma significativa a la demanda nacional (llegando a promedios cercanos a los 900 MW en jornadas recientes). Aunque el embalse sigue unos 29-30 metros por debajo de sus cotas máximas de 2026 (alrededor de 2.153 msnm alcanzadas a mediados de año), la tendencia de las últimas semanas marca un alivio frente al descenso sostenido que se registraba desde finales de julio.
Si las lluvias continúan de manera sostenida en el Austro, Mazar podría seguir recuperándose en los próximos días, aunque el ritmo dependerá directamente de cuánta agua utilice CELEC para la generación eléctrica en el complejo Paute y de las condiciones en los afluentes. Expertos y modelos independientes advierten que se requieren semanas de precipitaciones constantes y fuertes (no solo tormentas aisladas) para una recuperación más sólida, dado el gran volumen del embalse y el hecho de que los caudales actuales aún están lejos de los promedios históricos. Por ahora, la mejora reduce temporalmente el riesgo de regresar a la zona de cortes y ayuda a aliviar la presión sobre el sistema eléctrico ecuatoriano, siempre que se mantenga un manejo prudente de las reservas.
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