El Club General Díaz de Luque, Paraguay, atraviesa el momento más crítico de su historia reciente. Tras una temporada desastrosa en la Primera División C (la última categoría del fútbol paraguayo), el equipo conocido como ‘Las Águilas’ finalizó en el último lugar de la tabla de promedios con apenas 8 puntos en 20 partidos. La derrota por 4-1 ante Atlético Juventud, el 13 de octubre de 2026, selló su destino: deberá cumplir la sanción de desprogramación y no competirá de forma oficial en ninguno de los torneos de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) durante toda la temporada 2027.
Lo más sorprendente de este desenlace es el contraste con su pasado no tan lejano. En 2018, el modestísimo General Díaz eliminó a Barcelona Sporting Club de la Copa Sudamericana. Tras empatar 0-0 en el Monumental de Guayaquil, los paraguayos ganaron 2-1 en Luque (goles de Matías Espinoza de tiro libre y Rogerio Leichtweis de penal), dejando fuera al ‘Ídolo’ en la primera fase. Aquel conjunto que llegó a jugar en la máxima categoría paraguaya entre 2013 y 2020, y que incluso enfrentó a equipos como Atlético Nacional, hoy se encuentra sin estadio propio (vendido a la Conmebol para saldar deudas) y sumido en una profunda crisis económica e institucional.
La caída ha sido vertiginosa: del descenso de Primera División en 2020 pasó por Intermedia y Primera B hasta llegar a la C, de donde no pudo salir. Al quedar fuera del sistema de competiciones oficiales, el club enfrenta el riesgo de una desaparición casi total de la actividad deportiva, al menos por un año. Para el fútbol ecuatoriano, la noticia revive el recuerdo de aquella eliminatoria que aún duele a la hinchada canaria: el mismo equipo que les cerró el camino en la Sudamericana ahora pelea por no desaparecer del mapa futbolístico.


