Una dolorosa tragedia enluta al fútbol colombiano y a la comunidad de Sincelejo, Sucre. Joel David López Solano, una joven promesa del fútbol de tan solo 16 años que estaba a punto de cumplir su sueño de jugar en Argentina, falleció ahogado en una represa en Córdoba.
En un acto de amor y desesperación, su padre, Orangel López Vaquero, también perdió la vida al intentar rescatarlo de las aguas.
Joel David López Solano, oriundo de Sincelejo, había forjado una carrera en ascenso que ya le auguraba un futuro brillante. Había hecho parte del Club Santa Fe de Sincelejo, compitiendo en la categoría sub-17 de la Liga de Fútbol de Sucre. Su talento lo llevó a vincularse recientemente a las divisiones menores del Envigado, iniciando así su camino hacia el profesionalismo.
Sus entrenadores lo describen como un jugador disciplinado, con coraje y gran entrega, que solía desempeñarse como marcador por el costado derecho o como extremo. “Era un muchacho con mucha disciplina, era una cualidad que lo caracterizaba desde que llegó al club. Si le decían que entrenaba a las cinco de la mañana, ahí estaba; si era a las cuatro, ahí estaba,” recordó su entrenador Sergio Martínez.
Gracias a su calidad futbolística, Joel David había logrado ser aceptado por el prestigioso San Lorenzo de Almagro en Argentina, una de las instituciones más grandes de ese país. Se encontraba en Sincelejo tramitando su pasaporte y su viaje a Buenos Aires estaba programado para diciembre de 2025.
La tragedia ocurrió en la zona rural del municipio de Tuchín, Córdoba, en un lugar conocido como ‘El Peñol Petaca’, una represa frecuentada por habitantes de la zona.
El joven deportista se encontraba junto a su padre, Orangel López Vaquero, quien trabajaba como vigilante en Tuchín, y su hermano menor, Luis Ángel López Solano, de siete años. La familia se dirigía hacia el corregimiento de Castilleral, donde residían.
Al pasar por la represa, padre e hijos decidieron detenerse para tomar un baño. Al parecer, Joel David desconocía la profundidad y las corrientes del lugar, y de un momento a otro, se hundió en el agua.
Orangel López Vaquero, en un instinto paternal por salvar la vida de su hijo, se lanzó de inmediato al agua. Lamentablemente, el padre también fue arrastrado por la corriente del afluente, perdiendo la vida en el intento.
Fue el niño menor, Luis Ángel, el único sobreviviente, quien dio aviso a los demás bañistas y a las personas cercanas, quienes intentaron infructuosamente rescatar a padre e hijo. Los cuerpos de Joel David y Orangel López se perdieron en las profundidades y solo pudieron ser hallados varias horas después.
La noticia ha generado una profunda conmoción en la comunidad deportiva y en los habitantes de Sincelejo, Tuchín y Castilleral, donde la familia era conocida.
TEXTO TOMADO DE MARCA


