La organización de Tokio intenta reducir al mínimo los contagios en la Villa Olímpica, y una de las medidas más trabajadas y debatidas fue la confección de camas ecológicas para los deportistas, fabricadas por la empresa japonesa Airweave.

La estructura recibió rápidamente un nombre: camas anti sexo. Construidas de cartón, buscan fomentar la filosofía zen dentro de los habitantes de la villa y la distancia social en uno de los sectores más activos de los Juegos.

Los deportistas han recibido con humor el mensaje. Algunos como el gimnasta norirlandés Rhys McClenaghan probaron la resistencia en redes sociales, catalogando su fragilidad como una noticia falsa. La empresa Airweave también defiende su invento: “son más resistentes que la madera o el acero.

Del otro lado, la organización busca mantener el control y evitar el aumento de casos de las últimas semanas: desde el 1 de julio se han producido un total de 75 positivos relacionado con los Juegos.

Por esta razón, Tokio romperá una de las tradiciones de cada cita olímpica. Ésta vez no se repartirán 450 mil condones como ocurrió en Río de Janeiro el 2016, y los deportistas sólo recibirán preservativos cuando terminen de competir y abandonen la mini ciudad.

TOMADO DE DIARIO AS