Sucedió hace cinco años. El 2 de mayo de 2016. El Leicester, campeón de la Premier. No era un sueño. Era una lección para el fútbol del mundo entero. El 3 de mayo la afición lo celebró en la calle, junto al restaurante talismán del centro de la ciudad al que Claudio Ranieri, entonces entrenador de los ‘Foxes’, y sus jugadores regresaron aquella tarde para festejar su título. Su gesta, que conmovió a todos quienes aman este deporte.

Era el famoso restaurante San Carlo, en el que hacía apenas unas semanas Ranieri había invitado a su plantel, como parte de su forma de unir al grupo, a comer y que se hicieran su propia pizza. Una de las historias de aquel Leicester mítico, cuyos integrantes vivieron el alirón en una fiesta hasta la madrugada en casa de goleador Jamie Vardy. Allí el 2 de mayo los jugadores vieron juntos el Chelsea-Tottenham, cuyo 2-2 permitió a los ‘Foxes’ entonar el alirón.

Leicester se convirtió por unos días en capital del fútbol . Fue, en el propio Leicester, una historia compartida por miles de personas de distintas etnias porque se trata de una de las ciudades más pluriculturales de Europa, con 350.000 habitantes y situada en East Midland, 145 kilómetros al norte de Londres. La gran rúa del Leicester de celebración, que tuvo lugar el 16 de mayo de 2016, reunió a 250.000 personas en las calles de la ciudad.

Cafés con la cara de Vardy, salchichas azules en honor a los ‘Foxes’ en el mercado. Agotadas durante meses las entradas para visitar el King Power Stadium. Un aficionado llegado de Australia para vivir el momento y otro, de Estados Unidos. Otros residentes en Leicester procedentes de Afghanistán, de la India, de China.

Mientras, aficionados españoles se reunieron el lunes para ver el Chelsea-Tottenham y celebrar el alirón en los restaurantes Soar Point y Madeira A Vista. En Leicester y fuera de Leicester, el fenómeno del equipo de Ranieri se convirtió en universal.

TOMADO DE MUNDO DEPORTIVO