La contundente goleada sufrida en la última jornada de la Serie A ante la Lazio (4-1) mostró los limites de un proyecto que aún necesita definirse. El 4-3-3 de Montella no estaba funcionando y el mismo técnico, tras la derrota del Olímpico, reconoció que su idea era asentar la defensa de tres centrales. Dicho y hecho. Ante el Austria Viena, en la capital austriaca, Montella presentó una zaga de tres, con cinco centrocampistas y dos puntas.

El Milan dejó aparcada la pereza de la tarde de Roma y se hizo dueño del partido en un abrir y cerrar de ojos. El dominio ‘rossonero’ fue absoluto y las ocasiones se fueron sucediendo. Thorsten Fink apostó por adelantar la defensa para intentar cortar la maniobra del Milan. La apuesta, muy atrevida, le salió mal y marcador y partido quedaron pronto definidos.

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El conjunto ‘rossonero’ tardó tan sólo siete minutos para abrir la lata. El turco Çalhanoglu, muy a gusto entre líneas, a la primera ocasión clara, remató tremendamente con la derecha y clavó el balón a la escuadra. Primer gol oficial con la camiseta del Milan y primer gol de esta edición de la Europa League.Dos minutos más tarde, el mismo Çalhanoglu asistió André Silva que definió de lujo para poner el 0-2 en el marcador. El turco, aprovechándose de los fallos la zaga austriaca, hacía lo que le daba la gana. Así de claro.

El 0-3 llegó a los 20 minutos de juego. Otra vez André Silva y otra vez asistido por Çalhanoglu. El Milan ni sufría, ni se esperaba nada de un apagado y entregado Austria Viena, hasta que una jugada aislada, tras el descanso, hizo que Borkovic firmara el 1-3. El partido se hizo más vivaz y más divertido. Para el Milan, pos supuesto. Los austriacos, en busca del empate, dejaron aún más espacios que los ‘rossoneri’ no tardaron en aprovechar.

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En el minuto 55, el luso André Silva sirvió el poker. Es el primer jugador del Milan en marcar un ‘hat-trick’ en Europa tras Kaká que firmó un triplete en 2006, ante el Anderlecht. No contento, el Milan enseño la manita a los dirigidos por Fink. El quinto gol fue obra de Suso. El gaditano, que no jugó de titular, tardó 30 segundos para dejar su sello. Un ‘pepino’ del español sentenció el partido.

La alarma de Roma inquietó al Milan, pero no le asustó. Montella no podía esperarse un arranque mejor. Un paseo por la noche de Viena.