Christoph Kramer, centrocampista del Borussia Monchengladbach de quien se recuerda que recibió un golpe involuntario del argentino Ezequiel Garay que le borró el casette en la final del mundial pasado marcó un espectacular gol en propia puerta en el partido ante el Borussia Dortmund.

El internacional alemán quiso jugar con su guardameta pero su cesión fue excesiva y se coló en su propia portería.

El gol de Kramer fue decisivo ya que el Borussia Dortmund se impuso por 1-0. Mala suerte para el alemán que seguro que se sentirá culpable por la derrota de su equipo en el pasado fin de semana.

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