El alemán Christoph Kramer fue una de las apuestas del seleccionador Joachim Löw para la final ante la Argentina, en el Maracaná. La titularidad le llegó en el partido más importante del Mundial Brasil 2014, pero un golpe lo sacó a los pocos minutos y le borró lo que hubiera sido un recuerdo inigualable.

Sin participar de la goleada a Brasil de semifinales, se ganó un lugar en la alineación inicial y buscaba ganar el trofeo en Río de Janeiro. Pero a los 14 minutos de cumplir un sueño, fue a disputar una pelota con el defensor argentino Ezequiel Garay, y se llevó un golpe en la cabeza que le impidió seguir en el campo de juego

El jugador de 23 años reconoció que ese golpe le borró la memoria: "No sé nada sobre el primer tiempo. Me enteré después que dejé el partido inmediatamente después del choque. No tengo idea de cómo llegué a los vestuarios. No sé nada más. En mi cabeza, el partido comenzó en el segundo tiempo".

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