Se me hace difícil recordar una de las tardes más importantes de mi vida. Sé que era un domingo normal de mi vida a los 9 años. Me desperté con el control de Super Nintendo en la mano listo para jugar seguramente Super Mario, Street Fighter, Super Tecmo Bowl o a jugar la fecha de alguno de los campeonatos que jugaba con mis hermanos; linda vida. Luego, a cambiarse de ropa para ir a la casa de un tío donde se reuniría toda la familia. Los domingos deben de ser días para la familia y la de mi papá se reunía a comer, tomar y a conversar todos los domingos. Buena costumbre porque así me hice amigo de mis primos. 

Era un domingo de Junio en 1993 y mi papa estaba ansioso por salir rápido a donde mi tío. Recuerdo que me dijo “vamos que va a estar la Copa y… (No entendí el nombre) en la casa de tu tío.” En esos años tengo mis primeros recuerdos de interés por el futbol y había mucha expectativa por que la Copa América se jugaba en Ecuador. ¡SI! la COPA de la copa América iba a estar en la casa de mi tío. Estoy seguro que en realidad no sabía el grado de importancia de lo que iba a ver y que no aproveché tanto la oportunidad que tuve. Llegamos y ahí estaba la COPA. La toqué, la besé, la levanté y me tome 10 o 12 fotos con la copa que lastimosamente no sé dónde están. Una experiencia que estoy seguro que hoy la apreciaría mucho más. ¡LA COPA AMÉRICA EN MIS MANOS!  Difícil recordarlo y más imaginarlo. La Copa no sería lo más importante esa tarde.    

Lo siguiente que recuerdo es haber estado alado de mi papá dentro de una conversación entre dos de mis tíos, Joao Havelange (Presidente de la FIFA) y un señor canoso, moreno y con cara de bonachón que lo veía altísimo. Mi papá me lo quiso presentar y dijo: “Alberto, le presento a mi hijo menor; mi conchito (si, así es mi papá)” y mi papá me dijo “Sebas, este es Alberto Spencer, el mejor jugador de la historia de Ecuador” y yo pensé “¿Quién?” le di la mano, él se sonrió con humildad por el cometario de mi papá, me cogió la cabeza, dijo algo que no recuerdo en un acento mezclado (ecuatoruguayo) y me fui. Solo de contar esta historia siento una nostalgia que no puedo describir. ¿Le di la mano a Alberto Spencer? Una de las fotos perdidas de ese día es con “Cabeza Mágica.” ¿Que haría hoy si tuviera ese oportunidad? ¿Qué harían ustedes? Hoy pienso que si tuviera la oportunidad de decirle UNA palabra sería “¡Gracias!”

Eso es lo que recuerdo, tal vez nunca más me le acerqué y si no lo hice ¿Por qué no me le acerqué? Que desesperación con ese niño que no tenía idea de la magnitud del evento. Hoy, si tuviera esa oportunidad le preguntaría tantas cosas. Alberto ¿Qué se siente jugar en el Bernabéu ante el campeón de Europa? ¿Qué se sintió vestir la camiseta de Uruguay en Wembley? ¿Qué siente que le faltó en su carrera? Con la esperanza de que me conteste “jugar un mundial con Ecuador.” ¿Cuál es el gol más importante que ha hecho? Y se me ocurren miles de preguntas pero ya es tarde. Han pasado casi 21 años de aquel día.  

Hace tres semanas en el cine noté que estaba en cartelera el documental del ecuatoriano Paul Venegas y el uruguayo Nelson Scartaccini “Alberto Spencer: ecuatoriano de Peñarol” No me quise esperar y ese mismo día entre al cine a verlo. Entre con la expectativa de que el documental me conteste la siguiente pregunta: ¿Cómo un ecuatoriano nacido en Ancón, en 1937, llega a Peñarol en 1960 y se convierte en un ídolo histórico del futbol uruguayo?  Y el documental cumplió y superó mi expectativa. En medio documental mi enamorada comentaba sorprendida: “¿Hizo un gol en Wembley y en el Santiago Bernabéu? ¿Es el goleador histórico de la copa Libertadores? ¿Campeón del mundo con Peñarol?”  Y yo respondía “SI” con el orgullo de que estábamos hablando de un ecuatoriano que revolucionó el futbol sudamericano entre 1960 y 1968.

Nuestra generación no entiende la historia de Alberto Spencer, a veces pienso que es como si no queremos conocerla porque nunca lo vimos. No entendemos la magnitud de los eventos que se desarrollaron en su vida desde 1960 hasta 1972. Como explicar la siguiente lista:

  • 2 veces campeón del mundo.
  • 3 veces campeón de la Copa Libertadores.
  • El mayor goleador de la historia de Copa Libertadores con 54 goles, un record que estoy seguro que nunca será roto.
  • 7 veces campeón de Uruguay.
  • 4 veces goleador del campeonato uruguayo.
  • 2 veces goleador de la Copa Libertadores.

¡Esto desde 1960 hasta 1972! Cuando nuestro futbol estaba en pañales. Nuestro primer campeonato profesional se jugó en 1957 y en 1961, nuestra primera Copa Libertadores y nuestra primera eliminatoria mundialista. Desde 1961 a 1966, los equipos ecuatorianos hicieron 55 goles en Copa Libertadores y ninguno pasó la primera fase.  

Pero esta información ya la conocía antes de ir al cine. Lo que me llevo del documental es que Alberto Spencer, luego de terminar su carrera profesional, trabajó duro por el progreso del futbol ecuatoriano y el de su lugar de nacimiento, Ancón. Le dedico al futbol ecuatoriano como técnico casi 10 años de vida en los cuales aportó creando escuelas, trayendo jugadores y técnico uruguayos, entre otras cosas. Ahora tengo más preguntas para Alberto en mi encuentro imaginario. La primera palabra no ha cambiado: “Gracias”

Y le preguntaría ¿Por qué no se nacionalizó uruguayo? Para que orgullosamente me responda de alguna manera que él nunca iba a dejar a su Ecuador y yo sienta ese nacionalismo orgulloso que me da el futbol cuando pienso en MI selección. Quizá su vida hubiera sido más fácil y hubiera sido una persona famosa en el mundo del futbol si se nacionalizaba uruguayo, pero quiero creer que él no necesitaba la atención, estaba acostumbrado a luchar para cumplir sus objetivos y que no le quería ser ingrato a su patria.

Por esto recomiendo a nuestra generación conocer la historia de este héroe olvidado. Conocer de sus glorias; pero más importante de sus inicios, sus dificultades, sus luchas, su lealtad, su humildad y su simpleza. De este afro-ecuatoriano que solito nos dio espacio en el mapa del mundo futbolístico. Este goleador que por medio del futbol nos dio tanto a los ecuatorianos, que es parte de todos nuestros logros. Que vivió eventos que los ecuatorianos no nos imaginamos vivir con nuestros equipos y que sigue siendo, como mi papa me dijo hace 21 años, el mejor jugador de futbol de la historia del Ecuador.

Es tarde para agradecerle, nunca es tarde para valorarlo.

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