Un ejemplar fue rescatado en Mucho Lote 2 en condición de agotamiento y desorientación. La Policía Ambiental relaciona estos casos, de forma preliminar, con posibles cambios en las condiciones oceanográficas y en la disponibilidad de alimento.
La presencia de piqueros de patas azules en zonas urbanas de Guayaquil llamó la atención en los últimos días. Una de estas aves marinas fue encontrada en Mucho Lote 2, al norte de la ciudad, en estado de agotamiento y desorientación. La Unidad de Protección del Medio Ambiente (UPMA) de la Policía la rescató y trasladó a un refugio para que recibiera una evaluación especializada. También se reportaron avistamientos de varios ejemplares en el cantón Playas, en la provincia del Guayas.
La explicación todavía se maneja como una posibilidad. Según la UPMA, la aparición de estas aves fuera de sus espacios habituales podría estar relacionada con alteraciones en las condiciones oceanográficas y ambientales, que afectan la disponibilidad de alimento. El aumento de la temperatura del agua puede modificar la ubicación de los cardúmenes de peces: estos podrían desplazarse a zonas más profundas o buscar aguas con condiciones térmicas más favorables, lo que dificultaría que los piqueros accedan a sus presas.
La falta de alimento puede provocar que algunos ejemplares se debiliten, pierdan peso o se desorienten y terminen acercándose a sectores costeros o urbanos en busca de mejores condiciones para sobrevivir. El ave rescatada en Mucho Lote 2 estaba descompensada y fue trasladada para su valoración. Su recuperación dependerá de su estado físico y de cómo responda al tratamiento; algunos ejemplares ya se encuentran bajo atención especializada.
La presencia de estas aves también se enmarca en un escenario de condiciones climáticas y oceanográficas cambiantes, vinculadas a la evolución del fenómeno de El Niño. La UPMA advierte que estas variaciones podrían favorecer la aparición de otras especies poco habituales en áreas urbanas. Días atrás, por ejemplo, ciudadanos observaron un grupo de patos cerca de un centro comercial de Guayaquil.
Ante el hallazgo de un piquero debilitado o aparentemente desorientado, las autoridades recomiendan no manipularlo, alimentarlo ni darle agua. Estas acciones podrían causarle estrés o perjudicar su estado. Lo adecuado es mantener distancia y reportar de inmediato el caso a las autoridades ambientales para que personal capacitado se encargue de su manejo, evaluación y posible rehabilitación.



