España estuvo a punto de romper el empate apenas a los cinco minutos del primer tiempo suplementario, cuando Nico Williams envió el balón al fondo de la red. Sin embargo, la celebración fue interrumpida por el árbitro, que invalidó la acción tras señalar una falta previa de Mikel Merino sobre Nicolás Otamendi.
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La decisión generó una inmediata polémica tanto entre los jugadores españoles como en las redes sociales, donde la jugada comenzó a ser ampliamente debatida. De esta manera, el marcador se mantuvo 0-0 y la final del Mundial 2026 continuó con máxima tensión.




