La Fórmula 1 anunció una serie de modificaciones clave en su reglamento técnico que comenzarán a aplicarse desde el Gran Premio de Miami, tras intensas reuniones entre la FIA, Liberty Media y los equipos. Las decisiones llegan como respuesta a las fuertes críticas de pilotos, lideradas por Max Verstappen, y a situaciones de riesgo en pista.
Uno de los detonantes fue el grave accidente de Ollie Bearman en Japón, producto de una diferencia de velocidad de hasta 50 km/h con el auto de Franco Colapinto, causada por la gestión desigual de energía entre monoplazas. Este tipo de escenarios llevó a la FIA a intervenir para evitar nuevas situaciones peligrosas.
En clasificación, se reducirán las limitaciones energéticas para que los pilotos puedan ir al máximo durante más tiempo. Esto incluye menor recarga por vuelta y mayor potencia de recuperación, lo que permitirá vueltas más rápidas y menos gestión en sectores clave.
El apartado de carrera es donde se concentran los ajustes más importantes. El uso del “boost” —la potencia extra— tendrá un límite de 150 km (o el nivel actual si es mayor), evitando picos extremos que generaban diferencias peligrosas. Además, el sistema MGU-K mantendrá su potencia máxima de 350 kW en zonas de aceleración clave, pero se reducirá a 250 kW en otros tramos del circuito. Esto busca evitar cierres bruscos entre autos y diferencias de velocidad como las que provocaron incidentes recientes.
También habrá cambios en las largadas, con un sistema automático que activará el MGU-K si detecta salidas lentas, junto a luces de advertencia para alertar a otros pilotos. En condiciones de lluvia, se mejorará el agarre aumentando la temperatura de los neumáticos intermedios y reduciendo el despliegue del ERS para mayor control.
Con estas medidas, la Fórmula 1 apunta a un campeonato más seguro, equilibrado y competitivo, corrigiendo rápidamente los problemas detectados en el arranque de la temporada.
PRESENTADO POR HEINEKEN



