El mundo del deporte está de luto tras confirmarse el fallecimiento de Oscar Schmidt a los 68 años. El histórico jugador brasileño, conocido como “Mão Santa”, murió este viernes luego de sufrir un malestar repentino que terminó siendo fatal, dejando una huella imborrable en el baloncesto internacional.
Considerado uno de los mayores anotadores de todos los tiempos, Schmidt cerró su carrera con una cifra impresionante de 49.703 puntos, un récord que lo mantiene como el máximo goleador en la historia del baloncesto. Su legado también brilla en los Juegos Olímpicos, donde disputó cinco ediciones y acumuló 1.093 puntos, otra marca que permanece vigente.
Su figura trascendió por su talento y también por sus decisiones. En 1987, lideró una histórica victoria de Brasil sobre Estados Unidos en los Juegos Panamericanos de Indianápolis, anotando 46 puntos. Además, rechazó jugar en la NBA para poder seguir representando a su selección, priorizando siempre la camiseta de su país.
A nivel de clubes, dejó su huella en equipos como el Esporte Clube Sírio, Palmeiras y Flamengo en Brasil, así como en el baloncesto europeo, especialmente en el Juvecaserta de Italia y el Fórum Valladolid de España. En 2001, superó el récord histórico de anotación que ostentaba Kareem Abdul-Jabbar, consolidando aún más su leyenda.
Con su partida, el baloncesto pierde a uno de sus íconos más grandes. Oscar Schmidt no solo fue un anotador excepcional, sino también un símbolo de pasión, lealtad y amor por el deporte, cuyo legado seguirá vigente en generaciones futuras.



