Este 16 de abril de 2026 se cumplen 10 años del terremoto que sacudió a Manabí y estremeció al Ecuador entero, en una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente del país.
La tarde del sábado 16 de abril de 2016 quedó marcada para siempre en la memoria de los ecuatorianos. A las 18:58, un terremoto de magnitud 7,8 sacudió la costa ecuatoriana, con epicentro frente a Pedernales, en Manabí, provocando destrucción, dolor y una crisis que paralizó al país.
Las imágenes de ciudades golpeadas, familias atrapadas entre los escombros y miles de personas buscando a sus seres queridos recorrieron el Ecuador y el mundo. Manabí fue la provincia más afectada, aunque el impacto también alcanzó a Esmeraldas y a otras zonas del país, en un episodio que cambió para siempre la vida de miles de ciudadanos.
De acuerdo con registros oficiales citados por la Secretaría de Gestión de Riesgos, el sismo dejó aproximadamente 671 fallecidos, más de 51.300 personas atendidas por temas de salud y 69.335 edificaciones afectadas, de las cuales 22.015 necesitaron reconstrucción. Además, las pérdidas económicas fueron estimadas en alrededor de 3.000 millones de dólares.
Pero más allá de las cifras, el terremoto del 16A dejó una herida profunda en la memoria colectiva del Ecuador. Diez años después, el recuerdo sigue vivo en quienes perdieron familiares, amigos, hogares y proyectos de vida. También permanece en la historia de un país que, en medio del dolor, se volcó a la solidaridad para intentar levantarse entre ruinas, miedo e incertidumbre.
Este 16 de abril no solo es una fecha para recordar una catástrofe. Es también un día para honrar a las víctimas, abrazar a los sobrevivientes y reconocer la fortaleza de una población que tuvo que aprender a reconstruirse desde el dolor. A una década de aquella noche que cambió al Ecuador, el país sigue mirando hacia atrás con tristeza, pero también con memoria, respeto y resiliencia.



