Nicolás Maduro compareció este 5 de enero de 2026 ante un tribunal federal en Nueva York, donde se declaró inocente de los cargos presentados en su contra por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, luego de su captura en la madrugada del 3 de enero por fuerzas estadounidenses.
Durante su primera audiencia en la corte, el dirigente venezolano fue enfático al señalar: “I am innocent” (Soy inocente), y añadió que es “un hombre decente”, asegurando además que sigue considerándose “el presidente” de Venezuela, pese al proceso judicial que enfrenta.
Las autoridades estadounidenses lo acusan de conspiración de narco-terrorismo, señalando que habría mantenido vínculos con grupos armados y organizaciones criminales como las FARC, carteles mexicanos y el Tren de Aragua, utilizando el aparato estatal para facilitar y proteger el tráfico de cocaína a gran escala hacia Estados Unidos.
Entre los cargos principales también figura la conspiración para importar cocaína, delito que —según la acusación— se habría cometido de manera sistemática desde al menos 1999, con el presunto envío de miles de toneladas de droga al territorio estadounidense. A esto se suman cargos por posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, relacionados con el respaldo armado a estas actividades ilícitas.
El expediente incluye además acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito, vinculadas directamente a los beneficios económicos obtenidos a través del narcotráfico.
La comparecencia de Maduro marca el inicio de un proceso judicial de alto impacto internacional, con posibles repercusiones políticas y diplomáticas en la región, mientras la justicia estadounidense avanza en uno de los casos más sensibles de los últimos años.



