Cabizbajo, parsimonioso y abatido. Con su semblante y las reflexiones que le siguieron a esa postura en conferencia de prensa («duele tanto como las derrotas con Boca y Temperley»), Martín Demichelis evidenció que el cimbronazo con Deportivo Riestra fue una derecha al mentón; golpeó y fuerte al entrenador, y también al vestuario, que hace poco venía de recibir el mazazo de la eliminación con Temperley.

Todo ese escenario, el cuestionamiento del grueso de los hinchas y los panfletos que se encontraron en las inmediaciones del Monumental pidiendo la renuncia del entrenador que le agregaron leña al fuego, otra vez pusieron como tema de agenda el futuro de Micho en Núñez. Este nuevo revés abrió el interrogante. Pero lo cierto es que la incertidumbre, verdaderamente, solo parece tener lugar para el afuera; puertas adentro nadie pone en cuestionamiento la continuidad del DT.

¿Cuál es la postura de la dirigencia? Partiendo de la base de que el propio Demichelis dejó en claro que -más allá del impacto que tuvo la derrota- tiene la fuerza necesaria para seguir y revertir la situación con una buena pretemporada y la llegada de refuerzos (apuntan a Adam Bareiro, Germán Pezzella, Valentín Gómez y Jeremías Ledesma) para la segunda parte del año, nadie se plantea la posibilidad de destituirlo.

Desde las altas esferas del Millonario confían en el actual DT y piensan en un segundo semestre bajo su conducción, más allá de los traspiés recientes con Boca, Temperley y Riestra. De Jorge Brito hasta Enzo Francescoli, la planificación a corto y mediano plazo es con el exdefensor en el corralito; los dirigentes ya repitieron –o dieron señales- que no piensa en interrumpir su contrato, que finaliza en diciembre de 2025.

En concreto, no están pensando en convencer a Demichelis para dar un paso al costado ni tampoco el propio técnico baraja esa opción. “Pretemporada, mercado de pases y pasar a Talleres”, es una frase que se repite en las entrañas del Monumental a la hora de referirse a esta situación y los pasos a seguir.

Su continuidad no está en cuestionamiento pero también es cierto que si se logra reforzar al plantel con las incorporaciones señaladas, la vara se elevará y se le exigirá un River mejorado. El propio DT sabe que tiene que ser así, y cree que lo puede -y debe- conseguir, porque el margen de error empieza a achicarse cada vez más. Los octavos de final de la Copa Libertadores marcarán la pauta.

Texto tomado de TYC SPORTS