El rechazo general hacia el racismo no logra erradicarlo por completo. Solo dos semanas después de lo que ocurrió en el Metropolitano con Vinicius, anoche en el Parque de los Príncipes se repitió una escena lamentable. A Richarlison le lanzaron dos plátanos desde el sector de la grada tunecina después de marcar el 2-1: “Desgraciadamente hay aficionados que no han recibido una buena educación. Espero que sean sancionados”, dijo a MD en zona mixta.

A pesar de que añadió que se siente tranquilo, respaldado tanto por la Federación como por sus compañeros de vestuario, el ariete del Tottenham se marchó visiblemente afectado por esa situación. El triunfo contundente de Brasil quedó empañado por la conducta de unos cuantos aficionados de Túnez, que calentaron el amistoso desde buen comienzo, con silbidos permanentes al himno de su rival. Otra muestra de poco respeto.

Sobre la cancha, la canarinha fue muy superior. Al gran partido de Raphinha, autor de dos goles, se le sumó una buena actuación de Neymar y del propio Richarlison, que se ve con grandes posibilidades de hacer algo importante en Qatar: “Estoy contento con el trabajo del equipo. Creo que estamos preparados para el Mundial. ¿Brasil, la favorita? Siempre lo es en todas las competiciones. Ahora tenemos que demostrarlo”, apuntó ayer a este periódico.

TOMADO DE MUNDO DEPORTIVO