El Milan venció al Torino aplicando la ley del mínimo esfuerzo. En un encuentro en el que los de Stefano Pioli acumulaban bajas sensibles (Rebic, Brahim Díaz, Maignan o Samu Castillejo), estuvieron a punto de pegarse un tiro en el pie ante un ‘Toro’ que mereció algo más. Viendo el vaso medio lleno o medio vacío, la única verdad es que los ‘rossoneri’ dormirán como líderes de la Serie A a la espera de lo que haga el NápolesSan Siro es un fortín para los milanistas, cinco victorias en cinco encuentros como local, cifras que no alcanzaban desde 2014.

El Torino salió con personalidad, dominando en San Siro y presionando arriba cada vez que Kessié Tonali recibían el balón. Los ataques venían por los costados, con los carrileros Singo Aina aprovechando su velocidad y el Milan no se sentía cómodo. Algunos destellos de Rafael Leao animaban a una grada que nunca llegó a conectarse al encuentro.

El balón parado es otra historia

Es una de las reglas no escritas en el fútbol que casi siempre se cumplen. Si peinan el córner en el primer palo, es más que seguro que el rival remate solo al segundo poste. Krunic hizo lo primero y Olivier Giroud empujó a placer y abrió la lata en un partido que no pintaba nada bien para los ‘rossoneri’. Cuarto gol para el ariete francés en Serie A. Curiosamente, los cuatro como local.

Olivier Giroud, un seguro en San Siro

El delantero francés es el segundo jugador del Milan en marcar en sus tres primeros partidos de liga en casa, después de Mario Balotelli en la era de los tres puntos por victoria.

A raíz del gol, el plan de partido no cambió para el equipo ‘granata’. Lukic y Pobega fueron el motor de los visitantes combinando a la perfección. Pobega, jugador del Milan cedido en el Torino, dejó una buena actuación que seguramente no pasarán por alto desde las oficinas de San Siro. El colegiado pitó el descanso con el Torino dominando, pero con el Milan siendo superior solo en el resultado.

En el segundo tiempo ambos entrenadores hicieron cambios. Entraron Theo Hernández y Kjaer por los locales y Ricardo Rodríguez en el Torino. Los cambios milanistas no surtieron el efecto que deseaba Pioli, pues el dominio del balón seguía siendo del Torino, que se acercaba más y más a empatar el encuentro. Todo bajo la atenta mirada de Ibrahimovic, que calentaba en la banda.

Ni la entrada del delantero sueco amedrentó a los de Piamonte, que acabaron el encuentro sobre la portería de Tatarusanu, quien pedía a gritos el pitido final. Partido espeso para los locales, donde la única noticia positiva de los 90 minutos es el resultado en un choque plagado de bajas. Siguen invictos en Serie A y son líderes en un partido que no pasará a los anales del club.

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