Fue un mes largo, eterno para muchos en Manchester. Pero se acabó la espera. El TAS anunció con puntualidad que revoca la sanción que le impuso la UEFA al City, de manera que el cuadro de Guardiola se libra de un severo castigo y le permite jugar en Europa. Un alivio de proporciones incalculables, sobre todo porque la viabilidad deportiva pasa por tener presencia en Champions. Se mostró confiado en todo momento el City, a través de Ferran Soriano y también de Guardiola, al que se le aparece un horizonte mucho más halagüeño. El City, sin embargo, deberá pagar una multa de 10 millones de euros a UEFA.

Todo empezó en noviembre de 2018, con la filtración de ‘Football Leaks’ a la revista alemana Der Spiegel en la que se denunciaba que el City habría manipulado sus contratos de patrocinio con la intención de soslayar el control financiero de la UEFA. Según la información, se multiplicó el valor de aquellos acuerdos de forma artificial a través del jeque del conjunto inglés, que supuestamente introdujo capital privado sin que el organismo europeo supiera nada al respecto.

En su momento el City tardó en responder. La réplica, sin embargo, fue contundente: “El propósito de atentar contra la imagen y la reputación del club es claro y organizado”, escribió en una nota en la que quiso insistir que iba a defender sus intereses contra una serie de afirmaciones sacadas de contexto, con material que había sido hackeado a través del correo electrónico de personas que o bien trabajan en el City o bien estaban asociadas al club por asuntos comerciales.

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Pese a que UEFA no pudo comentar nada de entrada por preservar su confidencialidad, un grupo independiente de este ente inició en marzo de 2019 una investigación para descubrir si realmente se cometió alguna irregularidad: “El estudio se va a centrar en hallar si se ha violado el ‘fair play’ financiero”, apuntó en un comunicado. El City también contestó, diciendo que daba la bienvenida a UEFA para tratar de aportar luz a un caso de especulación por parte de una serie de medios de comunicación.

Pocos días después, The New York Times desveló que varios integrantes del Cuerpo de Control Financiero estaban presionando para elevar el castigo al City en caso de no haber actuado bien: le planteaban a UEFA una sanción que impidiera al cuadro de Manchester jugar en Europa. Ante la complicación de ese asunto, el City quiso avanzarse a los acontecimientos y presentó un recurso al TAS tras defender por activa y por pasiva que no había cometido fraude alguno.

No obstante, el requerimiento no se admitió a trámite en primera instancia porque el City tenía que agotar sus alternativas legales antes de recurrir al TAS. Mientras, el cuadro inglés denunció que la UEFA cometió perjuicio por filtrar datos sobre el caso a la prensa: “Han roto sistemáticamente sus propias obligaciones de confidencialidad”, expresó el City. Poco iba a importar esa declaración. La UEFA fue implacable: dos años sin jugar en Europa y una multa de 30 millones de euros.

Se puso manos a la obra el City, que se mostró decepcionado pero no sorprendido por una noticia que fue portada en medio mundo: “Las alegaciones son falsas”, contraatacó Ferran Soriano, CEO de un equipo al que le amenazaba un tremendo zarandeo. Sin Champions, no solo iba a dejar de ingresar alrededor de 200 millones sino que además algunos jugadores empezaron a dudar sobre su permanencia en Manchester. De Bruyne fue el primero en hablar abiertamente sobre el tema.

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El City, sin embargo, quiso tranquilizar a todos. Nunca perdieron la fe y Guardiola tuvo que salir al paso en más de una ocasión para confirmar su confianza en el club: “Soy optimista y merecemos jugar en Champions el año que viene”, apuntó. Tras exponer sus argumentos al TAS entre el pasado 8 y 10 de junio, el caso quedó visto para sentencia. Tanto el City como la UEFA se expresaron en los mismos términos: ambos quedaron satisfechos a la espera de una resolución que se ha hecho esperar un mes.

Más de treinta días después, y tras una nerviosa espera, ya hay resolución: el TAS finalmente le revocó la sanción al City y le permitirá jugar en Europa. A cambio, deberá abonar una multa de 10 millones de euros por no cooperar con las autoridades de la UEFA. Sin embargo, el triunfo logrado en Lausana es un golpe de moral para el equipo antes de afrontar el choque frente al Real Madrid. La UEFA, por su parte, sufre un cierto descrédito por su línea de actuación en relación al control financiero de los clubes.

Fuente: Mundo Deportivo