Una década ha pasado desde aquel partido histórico, uno de los más emocionantes en la historia de los Mundiales. Uruguay vs. Ghana, Cuartos de Final de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010. El invierno austral cubría la noche de Johannesburgo, sin embargo, el Soccer City era una auténtica caldera gracias a la unión de África y todo por una razón: Las Estrellas Negras (mote con el que se conoce a la selección ghanesa) era el único combinado sobreviviente del continente negro en el primer Mundial realizado en aquella parte del mundo.

Ghana se convirtió en el estandarte del país sede y de todo el continente, pues en el camino habían quedado la anfitriona Sudáfrica, Argelia, Camerún, Nigeria y Costa de Marfil, quienes se quedaron en la zona de grupos. Así pues, Ghana jugaba por el orgullo toda África.

El recuerdo del Uruguay vs. Ghana

Johannesburgo se volvió esa noche casa de Ghana. El Soccer City emanaba un aire de emoción y fraternidad, pues los aficionados presentes confiaban en las Estrellas Negras, en sus héroes, en su propia sangre. Las vuvuzelas emitían un ruido ensordecedor, mientras que los tambores africanos eran el sinónimo del pulso de los corazones de los más de 90 mil asistentes que querían ver a Ghana en las Semifinales.

Y enfrente estaba Uruguay, escuadra que había llegado a Cuartos de Final sin emplearse mucho a fondo, al terminar primeros del Grupo A y derrotar en Octavos de Final a Corea del Sur por 2-1.

Así, el juego se puso en marcha y el partido fue lo que se esperaba: cerrado, duro, con solo unas cuantas llegadas de peligro, pero sin mucho de qué preocuparse. Sin embargo, a escasos segundos de que se terminara la primera parte, el estadio explotó de alegría con el gol de Sulley Muntari con un disparo lejano. Ghana y toda África celebraban con una alegre danza el acercarse a la antesala de la Final. Y así se fueron al descanso, con el corazón casi lleno.

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Sin embargo, la famosa Garra Charrúa saldría a flote y lo haría gracias a su estrella: Diego Forlán, apenas 9 minutos después de haber iniciado el segundo tiempo igualó los cartones gracias a un auténtico golazo de tiro libre. La fiesta africana bajaba de decibeles gracias al tanto del rubio delantero sudamericano.

De nuevo una lucha cerrada sin nada para nadie y con algunas tarjetas amarillas. El Maestro Óscar Tabárez hizo ingresar al campo a Sebastián Abreu en lugar de Cavani, al 75’, con la esperanza de que el espigado delantero hiciera algo, luego de haber jugado sólo el primer partido ante Francia.

El tiempo reglamentario culminó y llegaron los tiempos extra. La afición africana impulsaba a los suyos, mientras que los sudamericanos, fieles a su cultura peleadora, aguantaron.

La mano de Luis Suárez

Fue cuando llegó uno de los momentos épicos en la historia de los Mundiales: al minuto 120 llegó un tiro libre a favor de Ghana. John Patsil cobró al centro del área y el esférico fue peinado; John Mensah cabeceó ante la salida del portero Fernando Muslera y el la bola quedó muerta para el remate de Stephen Appiah.

Y cuando ya todo mundo celebraba el inminente gol, apareció la figura de Luis Suárez, quien rechazó el esférico, que salió de nueva cuenta elevado al área chica; ahí Dominic Adiyiah remató de cabeza directo a gol… El tiempo se congeló completamente y como en cámara lenta intervino de nuevo Suárez para salvar su meta, pero en esta ocasión metiendo las manos. Un grito al unísono ante el hecho… Penalti a favor de Ghana.

El árbitro portugués Olegário Benquerença no dudó en echar a Suárez, quien se fue llorando rumbo a los vestidores, pues sabía que era el adiós a la Copa del Mundo y de una forma sumamente dolorosa. La mano y su expulsión eran un sacrificio, un acto de desesperación, un rezo por un milagro.

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Asamoah Gyan, el mejor jugador de Ghana y el más mediático, era el encargado de cobrar el penalti. El héroe africano tenía en su pie la suerte de las Estrellas Negras. Toda África veía ya a los ghaneses en la Semifinal. Gyan cobró potente, pero el destino fue caprichoso y el balón se estrelló en el travesaño. Suárez, quien observaba desde la entrada a los vestidores, convirtió sus lágrimas en un grito de alegría, mientras que Gyan esperaba que la tierra se abriera para desaparecer… Fin de los tiempos extra y llegaron los penaltis.

La locura de Sebastián Abreu

Uruguay tenía el momento anímico a su favor. Por los charrúas anotaron Forlán, Victorino y Scotti los tres primeros, pero Pereira falló el cuarto; por los africanos acertaron Gyan (ahora sí) y Appiah; el tercero lo falló Mensah y el cuarto lo erró Adiyiah.

Así, todo quedaba en los pies de Sebastián Abreu. Si este partido no podía tener más emociones, ‘El Loco’ todavía tenía una más guardada. Silencio total; Abreu se perfiló y ante el asombro de todos, cobró a lo ‘Panenka’. El portero Kingson se lanzó a su derecha, pero el esférico entró al centro, de forma picada y suave, ante la explosión de júbilo de los 3 mil uruguayos que estaban en el estadio.

Uruguay lo consiguió, se metió a las Semifinales de Sudáfrica 2010 en uno de los juegos más emocionantes, mientras que Ghana rompía el corazón de los africanos,quienes se despedían de su propia Copa del Mundo.

TOMADO DE MEDIOTIEMPO