Todo irá gradualmente. Primero deberá bajar la curva de infectados por el Covid-19. Después se levantará el estado de alarma. Luego se permitirá cierta laxitud en el confinamiento. Y, poco a poco, se volverá al trabajo y a la vida social, todavía con limitaciones. Más tarde, llegará la ansiada normalidad.

Todo esto es un proceso cantado del que, desgraciadamente no se saben los plazos. Eso sí, la región china de Wuhan irá marcando la pauta de la recuperación que, por ahora, queda todavía lejos. Mientras se espera que la ciencia dé con la vacuna para el coronavirus, los responsables políticos que no sólo miran al corto plazo, ya están pensando en las aglomeraciones de personas.

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En Alemania, por ejemplo, están barajando la posibilidad de que, cuando vuelva el fútbol, se juegue a puerta cerrada para evitar tener tantos miles de personas pegadas los unos a los otros. La novedad es que esta iniciativa, que puede parecer un globo sonda, no se plantea para junio y julio… sino hasta el mes de diciembre.

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Todo el fútbol sin público en lo que queda de 2020. El Barça ya anunció a la Liga y a la UEFA que, llegado el momento, querría jugar con gente. Por ahora, InfantinoCeferinTebas Rubiales coinciden en una cosa: se debe jugar todo, aunque sea a puerta cerrada.