La sanción de la UEFA al City obliga a rebobinar para entender qué errores se cometieron desde los despachos de Manchester y de Abu Dabi. Dos años sin jugar en Europa tras intentar sortear la normativa económica, circunstancia que se remonta a la llegada de Ferran Soriano en 2012. Entonces expuso su idea de convertir al club inglés en una marca global: el City Football Group. Un punto de partida ambicioso y con capacidad de expansión a medio plazo, con vistas puestas a lugares como América, China o Australia.

Para ello, el CEO valoró la necesidad de crear un fondo de inversión de compra, venta y préstamo de jugadores para el City que no afectara a la cuenta de resultados de la entidad y que no dejara rastro. Una información que destapó hace un año Football Leaks, que advirtió del escenario en el que se encuentra el City después del duro correctivo de la UEFA. Según la documentación publicada, Ferran Soriano recurrió a su amigo Marc Ingla, integrante del consejo de administración de la empresa MPI II, filial de la sociedad Mangrove Founders -liderada por el presidente del Lille Gerard Lopez-, para adquirir derechos sobre jóvenes promesas de Sudamérica.

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Un fondo para terceros financiado por el emirato de Abu Dabi, con la firma oculta del City puesto que Inglaterra prohibió esas prácticas en 2008, por eso la posibilidad de que le desposean de la Premier que alzó en 2014, que le resten puntos de esta liga o que, en el peor de los casos, se pueda producir un descenso. Ni Gerard López ni tampoco Marc Ingla dudaron en facilitar esa plataforma a través de la cual el City invertiría 30 millones de euros en 70 futbolistas emergentes durante diez años, con una tasa de rentabilidad interna del 30%.

Sin constatar en ningún documento oficial de MPI II (Mangrove Player Investment), el City Football Group dejó claro que sería este quien tomase las decisiones deportivas y de índole económica. De puertas afuera, no obstante, es este fondo y otra empresa luxemburguesa los que figuran como responsables de la compra de derechos de futbolistas. Todo con la intención de que fuese complicado o casi imposible establecer un vínculo entre MPI II y el cuadro de Manchester.

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El 7 de agosto de 2013, Ferran Soriano llegó a un acuerdo con Mark Tluszcz, director ejecutivo de Mangrove, sobre el importe que iba a recibir la empresa luxemburguesa por gestionar el fondo: 375.000 euros anuales o el 1.25% de la inversión prevista: “Se ha hablado de todo esto con Khaldoon Al-Mubarak -propietario del City- en Hong Kong. Para empezar está bien”, anunció el CEO de la entidad a sus compañeros.

Una idea que a futuro también contempló la compra del Deportivo Maldonado, un equipo uruguayo de segunda categoría “con capacidad para registrar hasta cuarenta jugadores”, a pesar de que después no debutase nadie. Entre ellos, Bruno Zuculini Gerónimo Rulli, que se fue a la Real Sociedad. Una trama que, siempre según la información de Football Leaks, no encontró respuesta por parte del City sino que se limitó a decir que todo fue un intento de dañar su reputación.