Nos guste o no hay que decir las cosas como son: el arbitraje ecuatoriano está en crisis. Lo siguiente que hay que decir es que esta situación no es una causa, sino una consecuencia de la crisis generalizada que sufre el fútbol nacional.

Después de las nefastas actuaciones de los árbitros nacionales en la fecha del fin de semana no se habla de otra cosa a nivel deportivo. Y es que lo grave de la situación es que el panorama se repite sin parar y no hay soluciones a la vista. El tema arbitral es uno de los tantos escenarios desencadenados partiendo de la premisa de que tenemos un sistema que carece de estructura. Y esto es simple, sin estructura y sin transparencia no hay cambios relevantes.

Las personas se sienten perjudicadas cuando las llamas ignorantes o incompetentes, pero lo cierto es que todos somos ignorantes e incompetentes, ya sea en poco o en mucho, pero lo somos. Que nadie se sienta ofendido pero nuestros árbitros son incompetentes e ignorantes porque no saben ver ni leer el fútbol. Nuestros árbitros no son profesionales y el tema arbitral sigue siendo tratado como un tema amateur.

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Y es que si lo vemos fríamente todo está enredado. Por un lado la FEF es el ente máximo del fútbol nacional, situación que le permite poner las reglas. Se elabora un reglamento y se designa una comisión especial para el tema arbitral, y aquí salta la primera interrogante: ¿están verdaderamente capacitados quienes lideran esta comisión?; segunda interrogante: ¿bajo qué parámetros la FEF elabora dicho reglamento?; tercera interrogante: ¿por qué no hay un sistema de sanciones estandarizado y efectivo aplicable a todo y a todos?; cuarta interrogante: ¿cómo y quién capacita a los árbitros?, ¿se les enseña a ver y leer fútbol?; quinta interrogante: ¿bajo qué criterios se designa y luego se califica a los árbitros?; sexta interrogante: ¿por qué se les paga a los árbitros por partido y no una mensualidad?, y así podríamos seguir sin terminar.

Ahora los árbitros. Desde que no se puede solicitar árbitros extranjeros, los árbitros nacionales han adquirido más importancia que los mismos equipos. Y entonces adquieren esa postura de que pase lo que pase saben que igual los necesitan. Si los sancionas o tomas alguna medida que a ellos no les guste, van y amenazan con suspender el campeonato. Entonces se aceptan todas sus pretensiones “por el bien del fútbol ecuatoriano”.

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Y no nos olvidemos del informe. Aquel documento que al parecer tiene plenos poderes y que es prácticamente palabra santa. No importa si diez cámaras de televisión captaron el momento y lo vieron millones de personas, si no está en el informe no existe. Pero y entonces ¿cuáles son los parámetros para redactar el informe? Porque en los informes se pone o se
saca la información a conveniencia, y luego la FEF decide únicamente sobre ese informe y no hay opción a ninguna otra evidencia. Más que absurdo ¿cierto?

Y entonces, para que todo esto algún día cambie hay que buscar soluciones de origen y soluciones radicales. Tanto se pregona que se quiere ser transparente, esta es una buena oportunidad para empezar. Y entre las opciones ¿qué tal si aprovechamos positivamente la tecnología? No sólo en Ecuador sino a nivel mundial.

Y entonces: ¿cuánto más se esperará?, ¿cuántos más perjudicados tiene que haber?, ¿hasta cuándo la falta de transparencia? Y es que una cosa es tropezar dos veces con la misma piedra y otra ya es encariñarse con ella.

Por: Ab. Sylvia M. Meneses Echeverría
Twitter: @pilumeneses