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Fuente: Infobae

Tras el sorteo que se desarrolló en Moscú y entregó como plato principal de la primera ronda de la Copa del Mundo el grupo conformado por Alemania, México, Suecia y Corea del Sur, vale la pena repasar las zonas más difíciles que se establecieron a lo largo de los mundiales. Con el antecedente más cercano ocurrido en Brasil 2014, donde el Grupo D estuvo conformado por tres campeones internacionales, el que se quedó con el liderazgo fue la sorpresiva selección de Costa Rica, seguida de Uruguay, mientras que Inglaterra e Italia debieron volverse a casa antes de lo pensado.

Cuatro años antes, en Sudáfrica, el primer torneo organizado en el continente negro dejó al país anfitrión eliminado de forma prematura. La conformación de los Bafana Bafana, junto a Francia, México y la Celeste selló una gran decepción para el pueblo local y para el conjunto galo. Una vez más los del Maestro Tabárez lograron quedarse con uno de los boletos a la siguiente instancia, junto con los aztecas.

En Alemania 2006 el temido Grupo de la Muerte lo integraron Argentina, Costa de Marfil, Holanda y Serbia y Montenegro. Con dos europeos y la potencia africana del momento, el equipo de José Pekerman resolvió sin inconvenientes sus primeros compromisos y avanzó a los octavos de final acompañada de la Orange. Todo lo contrario a lo sucedido en Corea-Japón 2002, cuando el equipo comandado por Marcelo Bielsa frustró las ilusiones albicelestes, producto de una derrota ante Inglaterra y un empate frente a Suecia. Claramente, la victoria conseguida en el debut contra Nigeria de poco le sirvió al elenco que lideraba el ranking FIFA porque la alegría fue para los británicos y los escandinavos.

Por su parte, en Francia ’98 la sorpresa se la llevó España. Con figuras como Raúl, Hierro, Morientes o Luis Enrique, los de Javier Clemente cayeron ante las Águilas Verdes, empataron con un Paraguay, liderado por José Luis Chilavert, y golearon a una Bulgaria deslucida. En aquel torneo ambos europeos se volvieron pronto a casa.

Con 24 participantes en lugar de 32, en Estados Unidos ’94 la zona más caliente la protagonizaron Italia, República de Irlanda, México y Noruega. Tal fue el nivel de paridad que todos los competidores concluyeron con 4 puntos, por lo que debió resolverse mediante la diferencia de gol. Gracias al formato del campeonato, que permitía el pasaje a los mejores terceros, la Azzurra consiguió el boleto a la siguiente instancia y no pararía hasta llegar a la final. De modo que el único eliminado fue el conjunto escandinavo.

Una situación muy similar a la que pasó en 1990, donde la Argentina cayó en su debut ante Camerún, se reivindicó contra la Unión Soviética e igualó frente a Rumania. Con la despedida del Ejército Rojo, el elenco de Carlos Salvador Bilardo continuó su marcha en el tercer lugar y, mediante la heroica tarea de Sergio Goycoechea, llegó al partido decisivo.

México ´86 generó que dos campeones mundiales compartan una misma llave, ya que Uruguay y Alemania estuvieron en el Grupo E acompañados de Dinamarca y Escocia. Los daneses se adjudicaron el liderazgo, escoltados por los germanos, mientras que los charrúas avanzaron sin haber conseguido ni siquiera una victoria. Por las dos unidades obtenidas, los sudamericanos debieron enfrentarse a la Argentina, que jugó en la primera fase ante Italia, Corea del Sur y Bulgaria.

A lo dicho se suma lo ocurrido en España ’82, que tuvo a la Azzurra, Polonia, Camerún y Perú encabezando la zona disputada en Galicia. Los seleccionados contaban con un nivel tan parejo, que todos los enfrentamientos concluyeron igualados, a excepción de la goleada que le propinó el combinado liderado por Grzegorz Lato al elenco incaico (5-1). Allí, los dos europeos continuaron su viaje a la Segunda Ronda.

En Argentina ’78, una vez más los criollos debieron afrontar la tarea más compleja, dado que los organizadores se midieron en la instancia inicial ante Italia, Francia y Hungría. Con el notable despliegue de la Nazionale, los de César Luis Menotti tuvieron que conformarse con el segundo puesto, para continuar la competición en Rosario.

Por otro lado, a la Holanda de Johan Cruyff pareció no importarle jugar contra Uruguay, Suecia y Bulgaria, en el Grupo de la Muerte de Alemania ’74. Sin embargo, no consiguió ganar todos sus compromisos, dado que en el choque ante los escandinavos sólo pudieron rescatar un empate. Justamente, estas dos escuadras fueron las que siguieron con vida.

En México ’70 el más parejo de los cuatro grupos fue el que tuvo a Uruguay, Israel, Italia y Suecia. En dicho contexto, los sudamericanos y la Azzurra fueron los que llegaron a los cuartos de final. Cuatro años antes, le corrió la misma suerte al seleccionado charrúa al enfrentarse con Inglaterra, México y Francia. Allí también se metieron entre los ocho mejores junto a los dueños de casa.

En Chile ’62 al que le tocó trabajar en supremacía para acceder a la siguiente instancia fue al propio conjunto local. En lo que fue la mejor presentación de su historia, La Roja enfrentó a Suiza, Italia y Alemania.

Naturalmente, los torneos de 1958, 1954, 1950 y 1930 no contaron con una zona más compleja que otra, ya que el nivel de dificultad era bastante similar. Además, Italia ’34 y Francia ’38 tuvieron un formato distinto, dado que esas competiciones fueron las únicas en comenzar con eliminación directa, a partir de los octavos de final.