La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) tomó medidas disciplinarias contra Jhon Michel Perlaza Salas y el Club Ciudad de Yantzaza tras la agresión sufrida por un árbitro asistente durante un partido del Ascenso Nacional 2026. La Comisión Disciplinaria abrió un expediente contra el futbolista y la institución, además de establecer sanciones provisionales mientras avanza el procedimiento.
Según el comunicado, Perlaza fue suspendido por 60 días de toda actividad relacionada con el fútbol organizado, en todas las competiciones y categorías de la FEF. Asimismo, el Ciudad de Yantzaza no podrá disputar sus partidos como local del Ascenso Nacional 2026 en el Estadio Municipal de Yantzaza durante el mismo periodo.
El caso se originó el sábado 17 de octubre, durante el encuentro entre Ciudad de Yantzaza y Río Aguarico FC, correspondiente a la tercera fecha del Grupo D de la segunda fase del torneo. Según los reportes y videos difundidos, el jugador habría recogido piedras desde el sector de suplentes y lanzado varias hacia el árbitro asistente Lenin Ojeda.
Una de las piedras impactó en el rostro del juez, quien cayó al suelo y tuvo que ser trasladado en ambulancia a un centro médico para recibir atención. Pese al incidente, el compromiso continuó y terminó con victoria de Río Aguarico FC por 1-0.
Las medidas adoptadas por la FEF son provisionales y pueden ser apeladas dentro de un plazo de tres días. Además, tanto el jugador como el club disponen de cinco días para presentar sus alegatos y las pruebas de descargo correspondientes.
Antes de conocerse la decisión de la Comisión Disciplinaria, el Ciudad de Yantzaza emitió un comunicado en el que rechazó cualquier manifestación de violencia, ofreció disculpas a la terna arbitral y al público, y anunció la separación inmediata del responsable una vez identificado. La institución también señaló que colaboró con la atención médica del árbitro afectado.
Por su parte, la Agremiación de Árbitros del Ecuador, a través de su presidente Luis Muentes, anunció que prepararía acciones penales contra el presunto agresor. El caso vuelve a poner sobre la mesa la seguridad de los jueces y la necesidad de erradicar la violencia en el fútbol ecuatoriano.


