La selección de Países Bajos podría dar un giro inesperado en la búsqueda de su nuevo entrenador. Este martes 11 de agosto de 2026, distintos medios europeos reportaron que Roberto Martínez surgió como un candidato sorpresa para asumir el banquillo de la Oranje tras la salida de Ronald Koeman luego del Mundial 2026.
La información fue revelada inicialmente por De Telegraaf y replicada por varios portales internacionales. Según el reporte, la KNVB habría mantenido conversaciones secretas con el técnico español de 53 años en la ciudad de Málaga. En la reunión participó Nigel de Jong, actual director de fútbol de alto nivel de la federación neerlandesa, lo que refuerza la seriedad de los contactos.
De concretarse su llegada, Martínez se convertiría en el primer entrenador extranjero de Países Bajos desde 1978, un dato que refleja el peso histórico de la decisión. Hasta hace pocos días, el principal favorito era Michael Reiziger, mientras que nombres como Peter Bosz, Arne Slot y Erik ten Hag quedaron descartados por no estar disponibles.
El español llega al mercado tras cerrar su etapa al frente de Portugal, selección con la que fue campeón de la UEFA Nations League 2025, aunque quedó eliminada en octavos de final del Mundial 2026 ante España. Anteriormente dirigió a Bélgica entre 2016 y 2022, alcanzando el tercer lugar en Rusia 2018 y liderando una de las generaciones más talentosas del fútbol belga.
La aparición de Martínez también tiene interés para el entorno ecuatoriano, ya que su nombre había sido mencionado como una de las posibles opciones que algunos sectores consideraban en caso de una eventual salida de Sebastián Beccacece de la selección de Ecuador.
Por ahora, no existe confirmación oficial de un nombramiento. Lo único confirmado por las informaciones publicadas es la existencia de contactos iniciales entre la KNVB y el entrenador español. La noticia ha generado una fuerte repercusión en redes sociales, donde predominan las reacciones críticas de aficionados neerlandeses que cuestionan sus resultados con las llamadas “generaciones doradas” de Bélgica y Portugal.


