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“Tratamos de resolver todo, pero a veces no podemos”: La respuesta desde FIFA sobre el árbitro deportado

A un día del inicio del Mundial 2026, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reconoció que la organización no tiene control sobre las decisiones migratorias de los países anfitriones al referirse al caso del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien fue deportado de Estados Unidos pese a contar con la documentación necesaria para participar en el torneo.

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Durante la rueda de prensa previa al arranque de la competición, Infantino explicó que la FIFA trabajó con las autoridades para facilitar los trámites migratorios de jugadores, árbitros, periodistas y delegaciones. Según indicó, se implementaron mecanismos para agilizar la obtención de visas e incluso se otorgaron facilidades especiales para algunos países. Sin embargo, admitió que existen límites a la capacidad de acción del organismo.

El dirigente calificó como “muy desafortunado” lo ocurrido con Artan, quien iba a convertirse en el primer árbitro de Somalia en dirigir un partido de una Copa del Mundo. “Tratamos de averiguar qué pasó, pero nos excede. Tratamos de resolver todo, pero a veces no podemos”, afirmó. Además, remarcó que la FIFA no tiene autoridad sobre las políticas migratorias de los gobiernos: “No somos los reyes del mundo y no podemos regir a los gobiernos. Los países tienen sus leyes”.

Ante una pregunta de un periodista de la BBC, Infantino defendió la postura de la FIFA respecto a las decisiones soberanas de los países anfitriones. “¿En la Copa Femenina 2035, que sería en Reino Unido, le parecería normal que la FIFA le diga al Gobierno quién debe entrar o no al país? A mí no”, respondió. También destacó que los controles migratorios son cada vez más estrictos por cuestiones de seguridad. “No es fácil el proceso y la aprobación de las acreditaciones. Estamos en un mundo muy agresivo y prima la seguridad. Es necesario respetar las decisiones que toman los países. Deben confiar en nosotros, estamos trabajando para buscar soluciones”.

El caso generó repercusión internacional después de que el árbitro fuera retenido durante varias horas en el aeropuerto de Miami y posteriormente deportado por supuestos problemas de verificación. Tras regresar a Somalia, Artan fue recibido con honores en Mogadiscio, donde cientos de personas acudieron a darle la bienvenida y posteriormente fue reconocido por las autoridades del país como un símbolo de orgullo nacional.

La situación ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades migratorias que han enfrentado representantes de varios países, especialmente de África y Oriente Medio, en el marco del Mundial 2026. Aunque Infantino insistió en que la FIFA ha hecho todo lo posible para facilitar la participación de todos los involucrados, admitió que este tipo de incidentes afecta la imagen del torneo y reabre el debate sobre los desafíos que supone organizar un evento global en un contexto internacional cada vez más complejo.

NTF