En medio de un contexto internacional marcado por conflictos en Medio Oriente y Europa del Este, crece la preocupación global sobre qué países ofrecerían mayor seguridad si estallara una Tercera Guerra Mundial. Analistas coinciden en que factores como el aislamiento geográfico, la autosuficiencia energética y la disponibilidad de recursos naturales serían determinantes para garantizar estabilidad en un escenario bélico de gran escala.
Uno de los territorios que aparece en esa lista es Fiyi. Este archipiélago del Pacífico Sur destaca por su lejanía de los principales centros de poder mundial y de posibles frentes de combate. Su población reducida y sus recursos naturales básicos podrían facilitar la gestión interna ante una crisis internacional, además de que su ubicación remota lo convierte en un objetivo poco estratégico en términos militares.
Otro país señalado como refugio potencial es Islandia. Su posición aislada en el Atlántico Norte, lejos de grandes bloques continentales, se suma a su autosuficiencia energética basada casi en su totalidad en fuentes renovables. Esta independencia en materia de energía y su estabilidad institucional la colocan como uno de los territorios más resilientes ante un conflicto global prolongado.
Finalmente, Nueva Zelanda es considerada una de las naciones más seguras del planeta en caso de una guerra mundial. Su ubicación en el Pacífico Sur la mantiene alejada de los principales ejes geopolíticos, mientras que su fuerte sector agrícola le permitiría evitar crisis alimentarias. A ello se suma una economía sólida y una infraestructura preparada para emergencias, factores que la posicionan como uno de los destinos con mayores probabilidades de estabilidad en un escenario extremo.



