En tiempos en los que las transferencias con valores estrafalarios son moneda corriente y los grandes equipos del mundo ponen el ojo en jóvenes promesas más que en futbolistas consagrados, un chico de apenas 20 años y poco más de 50 partidos en la élite se transformó en la séptima compra más cara en la historia del Liverpool. Se trata de Jérémy Jacquet, zaguero central del Rennes, por quien el gigante inglés desembolsó 60 millones de euros fijos y otros 10 en variantes.
A pesar de semejante inversión, el oriundo de la localidad francesa de Bondy continuará defendiendo los colores del conjunto galo hasta junio. El motivo de la demora de su arribo a Anfield tiene que ver con una cuestión netamente contable.
Tras haber gastado más de 450 millones de euros en los últimos mercados, la dirigencia de los Reds quiere evitar cualquier tipo de problemas con el fair play financiero de la Premier League. Si el club cerraba la operación en enero, la cifra podría impactar antes en los balances. En cambio, al diferir el registro del gasto, el pago queda asociado a un nuevo ciclo económico.
“Ante todo tiene un gran talento, y quizás incluso mucho más que solo eso”, declaró Arne Slot, entrenador del Liverpool, en referencia al defensor de la Sub 21 de Les Bleus. El moreno de 1,90 m encaja a la perfección en el modelo de futbolista que busca la institución, según el DT: “Queremos jugadores jóvenes y con mucho talento, a veces al principio de su carrera, a veces con algunos años de recorrido, pero que sean jóvenes que nos mejoren en el corto y largo plazo”.
En un club del cual han surgido figuras de la talla de Jérémy Doku, Désiré Doué, Ousmane Dembélé y Eduardo Camavinga, la de Jacquet se convirtió en la venta más alta de su historia. En menos de un año pasará de haber jugado en la Ligue 2, estuvo a préstamo en el Clermont, a las grandes luces de la mejor liga del planeta.
Jacquet comenzó a desarrollar sus habilidades con la número cinco a los seis años en el Jonville, club en el que su madre, Sandrine, se desempeña como secretaria general y su padre, Dominique, como voluntario.
Durante su formación, en la que pasó de jugar de volante a defensor, debió superar diversas dificultades físicas que incluso llegaron a poner en riesgo su sueño de convertirse en profesional. De chico sufrió la enfermedad de Osgood-Schlatter, una afección común en adolescentes relacionada con el crecimiento rápido que provoca una inflamación dolorosa en la parte superior de la tibia, y luego tuvo problemas con el menisco.
Las lesiones parecen ser el punto débil del francés: se dislocó el hombro en su primera prueba en el Rennes y luego atravesó dos cirugías de espalda y de tobillo. En el duelo ante el Lens del último sábado, sufrió una grave lesión en su hombro tras una desafortunada caída y su tiempo de recuperación aún es una incógnita. De hecho, en Anfield no descartan que tenga que pasar por el quirófano nuevamente y dudan seriamente de que llegue en óptimas condiciones a la pretemporada.
En lo que respecta a su estilo de juego, su agresividad, su capacidad para incorporarse al ataque y su gran juego aéreo (75% de cabezazos ganados esta temporada) enamoraron a los ojeadores del Liverpool, pero también a los del Arsenal y Chelsea. Es elegante y seguro con la pelota entre los pies y también destaca por su pase largo.
Junto a Giovanni Leoni, italiano de 19 años que llegó desde el Parma por 26 millones de euros, están llamados a ser la dupla central del futuro de los Reds, una vez que el vínculo de Virgil Van Dijk con la institución llegue a su fin en junio del 2027. Aunque ante la inminente finalización del contrato de Ibrahima Konaté (vence en junio) y las frecuentes lesiones de Joe Gomez, al bueno de Jérémy, la gran oportunidad podría llegarle mucho antes de lo planeado.


