El doble campeón del Open de Australia estuvo al borde del KOT, una vez más con los calambres como peor enemigo debido a las difíciles condiciones meteorológicas. Patéticas resultaron las imágenes del entonces nº 1 mundial apoyándose en la raquetea como una muleta capaz de andar. Acabó retirándose en ese torneo, Shanghai.
El mundo del tenis fijó sus ojos de repente en la pista central del Rod Laver Arnea. El mejor de 2024 y 2025, sufriendo muscularmente. Siendo atendido, acudiendo a su cuerpo técnico implorando una solución. Él, decidido a no despedirse de esta manera en un Grand Slams como sí sucediera en el Masters 1000 de tierras asiáticas.
El italiano Jannik Sinner, víctima del infierno de Melbourne Park, de un calor y una humedad tan agobiantes que también fueron su remedio. A las 14:30 hora local se aplicó la ley del calor. El ambiente atmosférico era insufrible para los deportistas. Juego detenido en las canchas externas, se cerró el techo en los tres estadios que disponen de esta facilidad técnica.
Una bendición para Sinner, que había perdido el primer set, que estaba ‘break’ abajo en el tercero. Con ese 1-3 actuó la diplomacia. El jugador apretó para que hubiera parón, como así sucedió, en aras a la salud y de acuerdo a la ley del calor. Diez minutos de descanso, reanudación ya en ‘indoor’, y pudo recomponerse físicamente bajo cubierta, redirigir el encuentro a su dirección deportiva más lógica: la victoria del defensor de la corona, 24 años y nº 2.
Venció al estadounidense Eliot Spizzirri, 4-6, 6-3, 6-4, 6-4, en 3h.45′ de encuentro de tercera ronda. Sobrevoló la sorpresa del torneo, pero los mismos elementos que habían creado esa incertidumbre se apagaron bajo techo. El termómetro registrando 35º C, camino de los 40º C. Habían sonado todas las alarmas en Australia la víspera por el parte meteorológico. Con razón, casi cae el campeón.
Sinner sobrevivió, estará en octavos de final, contra el italiano Luciano Darderi, que superó al ruso Karen Khachanov por 7-6 (5), 3-6, 6-3, 6-4. El italiano sigue en el camino tras llevarse un buen susto. Llegó a la final de los cuatro Grand Slams anteriores, casi se funde en la tercera ronda de Melbourne ante el nº 85 del mundo, un novato en Grand Slam.
Del estado al límite en la que se halló Sinner da constancia el aviso del árbitro por demorarse en el saque, ya que prefirió recibir aliento de su grupo técnico. Lo encontró en su técnico australiano Darren Cahill: “Solo necesitamos llegar al final del set (tercero). Ves andando por la pista, no te preocupes. Aprovecharemos el descanso”. No hizo falta tanto, la organización aplicó la normativa de extremo calor, que incluye otros baremos de humedad, viento, etcétera, cuando perdía 1-3 en el tercer set.
Bajo techo fue el Sinner de siempre, que domina a ritmo trepidante de bola. “Tuve suerte con la regla del calor, que cerrara el techo. Con el paso del tiempo me sentí cada vez mejor”. Dispuso además, por el mismo protocolo, de diez minutos más de reposo entre el tercer y cuarto set.
Procuró no entrar en pánico, empeorar esos calambres en piernas primero y brazos después. “Tenía calambres en todo el cuerpo. Así es el deporte, así que sé que es un aspecto que necesito mejorar”, reconoció. Y apuntó al factor mental. “Al final, el tenis es un deporte muy mental. Simplemente intento jugar con la mayor calma posible”.
TOMADO DE MUNDO DEPORTIVO
Sinner no se puede ni mover.#AusOpen #AO2026 https://t.co/In0o3soWO0 pic.twitter.com/lwnVWtK8Gd
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) January 24, 2026



