El partido posterior a un parón de selecciones siempre está marcado en rojo en el calendario de los clubes por más que sobre el papel el rival sea asequible. El Madrid, como el Barça en Mallorca, no se fiaba de Osasuna y el resultado final se lo confirmó. El equipo de Carlo Ancelotti acabó con su racha victoriosa esta temporada tras nueve triunfos consecutivos, se dejó los dos primeros puntos en LaLiga y ya va a rebufo del Barcelona, empatado a puntos pero líder por la diferencia de goles.

Desde el arranque ya se intuía que no iba a ser una faena sencilla porque Osasuna salió con las ideas más claras y bien articulado por el plan de Jagoba Arrasate, un entrenadorazo que sabe dónde meter mano en el Bernabéu. El año pasado ya arañó un empate sin goles y esta temporada supo aprovechar su momento en la segunda parte y después se defendió como gato panza arriba cuando se quedó con uno menos por el penalti y expulsión de David García.

Pero ni por esas el Madrid encontró el gol pues Benzema estrelló el lanzamiento a la madera. Es el tercer penalti consecutivo que falla el francés ante Herrera, un récord de lo más inusual. El capitán del Madrid, como todos los atacantes blancos, se mostró errático y sin ritmo. Vinicius se perdió en guerras inútiles y solo Rodrygo aportó algo de luz. No bastó ante un Osasuna que se ha especializado en cortocircuitar al Madrid en su feudo.

El equipo de Ancelotti sembró las primeras dudas serias del curso y acabó colgando balones a la olla en busca de un tanto que nunca llegó. Vuelan los puntos y el liderato en el Santiago Bernabéu con el Clásico asomando amenazante en el horizonte.

TOMADO DE MUNDO DEPORTIVO