Un año después de que el Manchester United le convirtiese en el defensa más caro de la historia y le colocase el brazalete de capitán, Harry Maguire está perdido. Perdido en su juego, donde ya se le vio flojo el año pasado y esta temporada está desastroso, perdido en su vida, tras la pelea en verano que le ha llevado a juicio en Grecia, y perdido con su selección, tras ser expulsado ayer en apenas 31 minutos en los que recibió dos tarjetas amarillas. Los 87 millones de euros que marca la etiqueta de su camiseta, así como la responsabilidad de liderar la defensa de un club histórico de la Premier League, parecen grabados a fuego en su cabeza.

Incluso el propio Southgate tuvo que intervenir ayer diciendo que "hay personas que le están criticando de todas las formas posibles", pero es que Maguire, con lo que hace dentro y fuera del terreno de juego, se lo está poniendo muy fácil a sus detractores. Críticos como Rafael Van der Vaart, ya que el ex jugador del Real Madrid y el Tottenham dijo que podía "ir a un partido de amateurs un domingo y encontrar tres jugadores que jueguen al mismo nivel que él".

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Críticas muy duras, quizás desproporcionadas, pero que marcan la línea descendente de un jugador en el que se habían depositado todas las esperanzas. De él se esperaba que tuviese un efecto en los red devils como el que tuvo Van Dijk en el Liverpool, aunque ni por asomo el defensa inglés ha llegado a acercársele durante este año. De hecho, difícilmente alguien pagaría por él ahora los 50 millones de euros en los que le tasa Transfermarkt.

Pasado de vueltas sobre el terreno de juego, donde encadena varios partidos terribles y donde, por ejemplo, quedó retratado en el 1-6 que le endosó el Tottenham al Manchester United en Old Trafford, Maguire necesita un periodo de enfriamiento que evite su caída definitiva. Tras la condena de casi dos años de prisión que recibió en Grecia por agresión e intentos repetidos de soborno a la policía, sentencia que ya ha sido recurrida por el club, la pelota está ahora en el tejado de Solskjaer, que deberá manejar con cuidado los tiempos del jugador para que no se quiebre su confianza por verse apartado… o por seguir viendo expuesto su pobre momento anímico y deportivo.

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"Para mí, se trata de un jugador top y de alguien muy importante en todo lo que estamos haciendo. Está pasando por un momento en el que se le están dando muchos palos, pero es lo suficientemente grande como para lidiar con ello y para salir más fuerte de todo esto. Tiene todo nuestro apoyo y en su club estoy seguro de que también", comentaba ayer Southgate. "A ninguno de nosotros nos gustaría estar en el centro de ese tipo de verano, ¿a que no? Está en uno de esos momentos en que todo parece ir en su contra, pero tiene que resistir para darle la vuelta a las cosas".

TOMADO DE DIARIO AS