Nunca des por muerto al Liverpool… La frase daba vueltas en las redes sociales pese a que el equipo dirigido por Jurgen Klopp acababa de caer por goleada ante el Barcelona en el Camp Nou, en el encuentro de ida de una de las semifinales de la Champions League. Parecía una misión imposible remontar un duro 0-3. Aunque Anfield sabe de hazañas. Y el 7 de mayo de 2019 se escribió una de las páginas más gloriosas de la historia de los Reds y también de las más humillantes en la vida del Barsa. En su casa, ante un público extasiado, el Liverpool logró el milagro: derrotó 4-0 al equipo de Lionel Messi y avanzó a la final de una Champions que terminaría ganando, frente al Tottenham de Mauricio Pochettino.

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Para aquella revancha en Inglaterra, Klopp sufrió dos bajas muy importantes: Mohamed Salah y Roberto Firmino, sus principales figuras y parte del peligroso tridente ofensivo que incluía a Sadio Mané. Poco importaron las ausencias. A los siete minutos de juego, el belga Origi puso el 1-0 y dio señales de que el Liverpool estaba con vida. Es cierto que el Barcelona contó con algunas chances como para empatar y prácticamente sentenciar la historia. Tan cierto como que el resultado en la ida (dos de Messi y uno de Suárez) había sido demasiado abultado para lo que fue el trámite del encuentro.

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En el segundo tiempo se produjo el vendaval de los Reds. En apenas 11 minutos del complemento, Wijnaldum hizo doblete para igualar la serie. Pero el Liverpool no tenía intenciones de un alargue o de penales. Y a los 34 minutos, otra vez Origi convirtió el gol del milagro, el que dio vuelta la historia, el del papelón del Barcelona y la gloria del Liverpool. Así, el 7 de mayo del 2019 quedará grabado como un día histórico para los Reds y como un día negro para el club catalán.

TOMADO DE DIARIO OLÉ