Cuando apenas han cerrado las puertas del mercado de fichajes de verano, el entorno de Neymar y todos sus voceros ya están elucubrando sobre las opciones para que el brasileño recale en el FC Barcelona en 2020. Incluso fantasean con que pueda llegar en el mercado de invierno, así, como si fuese sencillo arrancárselo al Paris Saint-Germain a media temporada. Con lo fácil que lo ha puesto con todo un verano por delante…

Ese voluntarismo del clan Neymar y ese repentino afán por regresar al club al que dejaron tirado en 2017 contrasta con la realidad. Y esa no es otra que, a día de hoy, en el FC Barcelona se quiere descansar todo lo que se pueda del culebrón Neymar y del gran estrés que ha supuesto la presión de su entorno por volver y de sus cómplices en el vestuario para que regresase.

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El FC Barcelona lo intentó porque era una oportunidad de mercado y porque, de haber logrado su fichaje, habría sido una contratación estratégica. En teoría el equipo de Valverde se habría reforzado, habría dado un golpe psicológico al Real Madrid y le habría devuelto la estocada de 2017 al PSG. Sin embargo, después habría llegado la hora de la verdad para el crack,que debería haber demostrado que sigue estando a un nivel top, que su tobillo está totalmente recuperado y que su vida social no le iba a afectar en su rendimiento deportivo. Todo un misterio a día de hoy.

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Por eso, nada más iniciado el mes de septiembre, el Barça tiene una ocasión de oro para testar desde la distancia cómo está el brasileño y cómo afronta su regreso a la alta competición tras dos temporadas jalonadas de percances físicos, polémicas dentro y fuera del campo e incluso episodios de índole judicial.