Guillermo Almada se encuentra en Guayaquil de vacaciones antes de preparar la pretemporada con Santos Laguna. El timonel no pudo pasar por alto el clásico del astillero. “Esperemos que sea una fiesta, es un partido que a cualquier jugador le gustaría estar. Esperemos que sea eso, una fiesta y que todo el mundo disfrute”.

El estratega se sinceró y hasta un tirón de orejas recibió pero la corbata amarilla con la que dirige en los Laguneros, es en reciprocidad con Barcelona. ”Los triunfos y las derrrotas porque uno aprende de eso, son parte de la vida de cualquier deportista. Es cierto, era un poquito la idea. Ya el segundo partido me puse el club y luego me la volví a poner a pesar del reclamo del dueño”.

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Almada no tiene problema en aportar con algo a Leo Ramos y el club en caso de que lo requieran, al menos será así por estos días. “Nos conocemos de hace muchísimos años en el fútbol, somos vecinos en Uruguay. Si nos vemos, yo estoy a disposición de colaborar en lo que sea”.

El uruguayo mantiene buenos recuerdos y hasta una relación más allá de lo laboral con Cevallos a pesar de que ya salió del club. “Con Pancho tengo una amistad, es un tipo que ha dado la cara por el club y lo lleva en el corazón. Le ha tocado afrontar una situación difícil que arrastra de etapas anteriores y no tengo más que gratitud con él”.