“Hemos perdido otro partido pero vuelvo a decir que hemos hecho un buen partido otra vez y nuestra ansiedad nos está jugando una mala pasada…”; y “…en el transitar del tiempo, hay que superar muchas cosas; hay que encontrar el ritmo…lamentablemente el resultado no refleja lo que hizo el equipo.”

Estas fueron parte de las declaraciones que realizó Rubén Israel al finalizar el partido contra Atlético Nacional y no miento al decir que se han impregnado en mi pensamiento, llevándome inexorablemente al siguiente análisis:

Comienzo diciendo que no creo que la salida de Israel sea la solución a los problemas de un Barcelona cuyo modelo administrativo y económico ha sido y es un fracaso. Pensar que conservar a un técnico es sinónimo de “respetar un proceso” demuestra claramente que ni siquiera se conoce el significado de dicha palabra y se la utiliza pretendiendo justificar lo injustificable.

Si revisamos la trayectoria de Israel, nos daremos cuenta que en su modelo de juego siempre ha primado el sistema defensivo. Cuando llegó a Barcelona el año anterior intentó modificar e intentó jugar más ofensivo, hasta que en un partido (de local) contra Deportivo Cuenca (2×2) se dio cuenta que la idea no era sostenible con los jugadores que tenía, principalmente en la zona defensiva. Volvió a lo defensivo y a pesar de que fue siempre desordenado y desequilibrado, llegó a jugar la final y a ser vice campeón.

Con este antecedente del 2014 lo que se esperaba (lo que debió ser) para este 2015 era concentrar los esfuerzos de contratación en la zona defensiva del equipo, manteniendo a su vez la base de jugadores de mitad de cancha para arriba, a la vez que se sumaran un par de refuerzos que potenciaran lo que ya se había avanzado. Pero en la realidad sucedió todo lo contrario. Y entonces aquí saltan muchas incongruencias:

• Se pierde una final con el rival histórico (futbolísticamente superior), y la dirigencia pierde los papeles volcándose a contratar cerca de 14 jugadores. (Por favor que alguien me diga ¿qué equipo contrata tantos jugadores y después dice “respetar un proceso”?)

• Tienes un técnico defensivo y de esos 14 jugadores más de la mitad tienen proyección ofensiva. Y a esto le sumamos que estás consiente que la mayor cantidad de tus problemas del año anterior estuvieron en tener una muy mala línea defensiva.

• Vendiste (y despediste) a los jugadores que conformaban parte de la base del equipo, para traer a otros que son intermitentes por decir lo menos y que no diferencian lo que es jugar en Barcelona de cualquier otro equipo (sin desmerecer a nadie y con respeto a todos).

Dicho esto, ¿cómo pretenden solucionar el problema cuando están buscando en el lugar equivocado?

Con todo respeto señor Israel pero Barcelona no hizo un buen partido contra Atlético Nacional (ni ha hecho un solo buen partido en lo que va del año), Barcelona no encuentra el ritmo porque no sabe cuál es el ritmo que debe buscar, y porque no se trata de buscar sino de trabajar y aplicar; y señor Israel el resultado refleja lo que no hizo el equipo, es decir, no jugó a nada.

Con todo respeto señores dirigentes, pero administrativamente no saben a qué juegan o al menos eso parece. Buscan excusas en las críticas de la prensa y externalizan la crisis porque saben que los verdaderos problemas no están ahí, sino en la interna, en el núcleo del club.

Termino con la siguiente frase porque en Barcelona no hay líderes dirigenciales y no hay líderes en el banquillo, y hoy está más que demostrado que no es suficiente con sólo tener visión y ganas.

“Liderazgo es la capacidad de transformar una visión en realidad”.

Por: Ab. Sylvia Meneses Echeverría
Máster Internacional en Gestión y Marketing Deportivo
Twitter: @pilumeneses

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