En el marco de la semifinal de la Copa del Rey, el Barcelona visitó al Real Madrid en su casa, el partido terminó en empate.

Cuando el Barcelona iba arriba en el marcador, en una jugada aproximada al final del encuentro, un hincha lanzó un encendedor a la cancha.

Gerard Piqué quería advertir al árbitro sobre el hecho, cuando Carles Puyol se acercó al jugador le quitó el objeto y lo lanzó fuera del campo, evitando una eventual sanción al estadio madridista, haciendo que su compañero se dedique al partido

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