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Fuente: As

El Milán vuelve a caer: tras la dolorosa derrota ante el Lazio, los rossoneri perdieron 2-0 en Marassi ante un Sampdoria agresivo y muy bien organizado. Los doriani demostraron ser un rival durísimo nada más comenzar el enfrentamiento, que Montella quiso disputar con un 3-5-2 y la pareja Suso-Kalinic en la delantera. Después de apenas dos minutos, el árbitro Valeri había concedido un penalti a los locales por una mano de Kessié en el área tras un centro de Strinic. Sin embargo, el colegiado rectificó su decisión gracias al VAR, que mostró que el brazo del mediocampista estaba pegado al cuerpo y no suponía falta. Otra demostración de que el videoarbitraje, con el pase de las jornadas, en Italia funciona cada vez mejor.

La Sampdoria creó varios peligros gracias al trabajo de un incansable Torreira y al colombiano Duván Zapata, recién fichado y procedente del Nápoles. Los de Giampaolo, después de 45 minutos muy intensos, parecieron perder ritmo en el primer tramo de la reanudación, pero en el 72′ consiguieron el 1-0: Cristian Zapata, defensa rossonero, con la cabeza le regaló increíblemente el balón en el área a su primo Duván, que a un metro de la portería batió a Donnarumma con un potente derechazo.

Montella reaccionó sacando a Calhanoglu y Cutrone en el lugar de Bonaventura y Suso, que con este dibujo no consigue imponerse como lo hacía con el 4-3-3. No hubo reacción: además, antes del pitido final, el argentino Ricky Álvarez marcó el segundo con un gran zurdazo cruzado en el primer balón que tocó, un minuto después de haber saltado al campo sustituyendo a Praet y aprovechando otro error de Zapata. Fue el mazazo final: los milaneses, con esta derrota, se alejan del primer puesto de Juventus y Nápoles, ahora a seis puntos. Cuatro victorias y dos k.o.: después de seis jornadas y a pesar del resultado de hoy, el camino del Milán en este comienzo no puede considerarse negativo. El ‘problema’ son los más de 200 millones invertidos en el mercado, que aumentaron muchísimo las expectativas e hicieron soñar con volver a pelear por el scudetto, un objetivo que no parece asequible para esta temporada. Al menos, de momento.