Barcelona Sporting Club ha construido una relación especial con la Copa Libertadores. Aunque el gran título continental todavía es una deuda pendiente, el Ídolo del Astillero fue el primer equipo ecuatoriano en llegar a una final del torneo y protagonizó campañas que quedaron en la memoria del fútbol sudamericano.
La primera gran página se escribió en 1990. Barcelona avanzó en una campaña histórica, eliminó a Progreso de Uruguay en octavos de final, superó a Emelec en cuartos y luego dejó en el camino a River Plate en semifinales tras una definición por penales. Con ese recorrido, el club se metió por primera vez en una final de Libertadores.
La definición fue ante Olimpia de Paraguay. En la ida, disputada en Asunción, Barcelona cayó 2-0. En la vuelta, jugada en el Estadio Monumental, el equipo amarillo empató 1-1 y no logró revertir la serie, pero dejó una imagen imborrable: por primera vez un club ecuatoriano estaba en la final del torneo más importante del continente.
Ocho años después, en 1998, Barcelona volvió a estar muy cerca de la gloria. El equipo torero disputó su segunda final de Libertadores, esta vez frente a Vasco da Gama de Brasil. En el camino eliminó a rivales importantes como Cerro Porteño, Bolívar y Colo Colo, confirmando nuevamente su peso internacional.
La final terminó favoreciendo al conjunto brasileño. Vasco ganó 2-0 en Río de Janeiro y luego venció 2-1 en Guayaquil. Barcelona no pudo levantar la Copa, pero volvió a demostrar que podía competir en el escenario más exigente de América.
Además de esas dos finales, la historia copera de Barcelona también tiene otras campañas destacadas. La de 1971 es recordada por la Hazaña de La Plata, cuando venció a Estudiantes en Argentina. La de 2017 también dejó una huella importante, con un equipo que llegó hasta semifinales tras eliminar a rivales pesados como Palmeiras y Santos.
La Libertadores ha sido para Barcelona una mezcla de orgullo, ilusión y heridas abiertas. Dos finales, campañas memorables y noches que explican por qué el club amarillo no solo es grande en Ecuador, sino también respetado a nivel sudamericano.


