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Fuente: StudioFútbol

El Milan es el segundo equipo, tras el Real Madrid, que más veces se ha proclamado campeón de Europa (7), mientras en cuanto a ‘scudettos’ se refiere acumula 18, solo superado por la Juventus. Pero el histórico club lombardo es actualmente una sombra de su pasado, de ahí que haya recurrido a Zlatan Ibrahimovic, integrante de la última plantilla que le dio esplendor, para que a sus 38 años acuda a su rescate.

No lo tendrá fácil Ibra para devolver al Milan a un lugar más digno que el décimoprimero que ocupa en la Serie A, a 23 puntos del líder, el eterno rival Inter, a una jornada del final de la primera vuelta. Volver a disputar la Champions League, competición en que no participan los ‘rossoneri’ desde la temporada 2013-2014, también parece una quimera ya que le separan 13 puntos de la Roma, cuarta en la tabla.

Ibra ha firmado un contrato de 6 meses, con opción a una temporada adicional, y el domingo debutó en el triste empate del Milan ante la Sampdoria (0-0). En su primer partido oficial desde que en octubre se despidió del LA Galaxy, relevó al ineficaz Krzysztof Piatek en el minuto 55, pero apenas pudo prodigar un remate a puerta con cierto peligro nada más saltar al campo.

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No fue el regreso soñado, sobre todo porque apenas le llegaron balones en condiciones de un equipo sumido en la mediocridad, pero a Ibra no le falta autoestima. “Estoy convencido de que triunfaré. Esta adrenalina me ha trasladado a nueve, diez años atrás, y me dio adrenalina para jugar otros diez años, fue mágico ver a San Siro lleno”, aseguró 2.794 días después de la anterior vez que lució la camiseta ‘rossonera’ en mayo de 2012, dos meses antes de ser traspasado al Paris SG por 20 millones de euros.

Fin a la gloriosa era Berlusconi

El Milan ya arrastraba problemas económicos que desembocaron en la venta del club por parte de Silvio Berlusconi en abril de 2017 poniendo fin a una era triunfal que se inició con la llegada en 1986 del entonces magnate italiano y supuso para el club la friolera de 29 títulos en 31 años.

Berlusconi vendió el Milan consorcio liderado por el empresario chino Yonghong Li, quien no pudo hacer frente al gigantesco crédito que solicitó y se vio obligado a ceder la propiedad del club en julio de 2018 a su acreedor, el fondo Elliott Management.

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La terrible herencia de Li

La herencia fue terrible ya que Li había infringido la normativa del Fair Play Financiero con su fuerte inversión para intentar configurar una plantilla competitiva y el Milan, tras conseguir que el Tribunal de Arbitraje del Deporte de Lausana revocara la decisión de la UEFA de excluirle de la Europa League 2018-19, finalmente no pudo evitar quedar fuera de la actual edición del torneo pese a acabar quinto en la última Serie A de la mano del técnico Gennaro Gattuso.

El Milan sigue sin levantar cabeza pese a que dos leyendas como Paolo Maldini y Zvonimir Boban han vuelto al club para asumir la parcela directiva. Inició la temporada Marco Giampaolo, fichado de la Sampdoria, pero en octubre, tras solo 7 jornadas, fue relevado por Stefano Pioli, un ex del Inter que no ha mejorado los números de su antecesor.

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Pioli no mejora a Giampaolo

Así, mientras Giampaolo obtuvo 1,28 puntos de media en esos 7 partidos (logró al ganar 3 partidos y perder 4), Pioli apenas llega a los 1,18 puntos de promedio al haber sumado 13 en 10 jornadas (3 victorias, 4 empates y 3 derrotas).

Además, el Milan es víctima de su media más baja de goles en sus últimos 30 años. Lleva 315 minutos sin marcar, apenas lleva 7 goles en San Siro y en total suma 16, menos que los 19 logrados por el ‘capocannoniere’ de la Serie A, Ciro Immobile (Lazio).

Piatek y Suso no rinden

Ante el pobre bagaje realizador de Piatek (de sus 4 goles, 3 han sido de penalti) y el alarmante bajón de un Suso con quien la afición ya ha empezado a perder la paciencia, Ibra tiene la difícil misión de rescatar al Milan de sus miserias. En 2011 el sueco le ayudó a ganar su último título, el ‘scudetto’, y se despidió en 2012 siendo ‘capocannoniere’ con 28 goles. Ahora la realidad es muy distinta, pero Zlatan se la toma como el gran reto final de su carrera.