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Fuente: Directv Sports

Barcelona tiene cada vez más claro que no fichará en el próximo mercado de pases y que sus movimientos durante enero de 2020 serán solo de salida, si se sigue el plan establecido. Las malas experiencias del último año, con las llegadas de Jeison Murillo y Kevin-Prince Boateng , que pasaron unos meses completamente intrascendentes en el Camp Nou, desaconsejan la incorporación de nuevos futbolistas aunque haya bajas.

La única segura es la de Carles Aleñá, cuya cesión a Betis está pendiente de hacerse oficial, pero el excedente de efectivos en la zona ancha, además de la presencia de Riqui Puig en el filial son suficientes según el cuerpo técnico barcelonista para encarar la segunda mitad de la temporada. Lo que no sucederá es ver al Barça debilitarse voluntariamente con la salida de varios centrocampistas.

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En primer lugar porque Ivan Rakitic ya ha dicho que no quiere irse, por lo menos no todavía, y sólo Arturo Vidal ha dejado entrever cierto malestar por la falta de oportunidades en el once titular.

Es decir, Barcelona sólo estudiaría la salida del chileno a cambio de un traspaso cuantioso o de una cesión con obligación de compra a final de temporada en unos términos igualmente favorables. Es un caso similar, salvando algunos matices, al de Jean-Clair Todibo, un futbolista de enorme potencial, pero que no ha convencido en los entrenamientos, a diferencia de un Ronald Araujo que sí se ha ganado la confianza de Valverde.

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Según Mundo Deportivo, el francés saldrá si alguien ponga 25 millones de euros sobre la mesa, pero es poco probable que Milan, que planteaba una cesión remunerada hace unos días, o Bayer Leverkusen, alcancen estas cifras. En todo caso habrá movimientos en el Camp Nou.