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Fuente: Mundo Deportivo

El día fue, a la postre, tranquilo. Tsunami no impidió que los aficionados llegaran al estadio, los Mossos montaron un dispositivo técnicamente impecable y el Barça pudo abrir las puertas 15 minutos antes de lo que es habitual. Vimos el partido entero, sí hubo una gran pancarta de “Spain, sit and talk”, volaron algunos balones hinchables y el partido se jugó sin problema.

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Piqué salvó una bajo palos, Ramos sacó otra, Alba la tuvo y Messi , con una cada tiempo, no la pudo enchufar. Pero el partido dejó de importar en el 85. Hacía 10 minutos que el Camp Nou olía a quemado. Cinco minutos después, empezó a sobrevolar una humareda que venía del sur.

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Y, entonces, en el minuto 85, la megafonía del estadio dio un mensaje que repitió hasta seis veces. Se comunicaba que toda la afición desalojase el estadio por el acceso norte, por la Avenida Joan XXIII. Nunca en la historia del Camp Nou se había tenido que dar una instrucción así. Algo grave pasaba. El partido dejó de ser prioritario. Los espectadores entendieron que algo sucedía en la zona de Travessera.

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El helicóptero sobrevolando intranquilizaba más. Al final, los 93.000 aficionados hicieron caso -que remedio- y la salida fue ejemplar, desfilando tranquilamente por el lugar indicado. Pues vale. 0-0, el mal menor en todos los sentidos.

TEXTO TOMADO DE MUNDO DEPORTIVO