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Fuente: Diario AS

El PSG ha iniciado la Ligue 1 de la misma forma que la terminó la temporada pasada: ganando. El conjunto de Tuchel tenía enfrente a un rival exigente, el Nîmes, pero el planteamiento tan defensivo de los de Blaquart impidió ver en París un partido de intensidad y de ocasiones.

Los goles de Cavani y Mbappé dan los tres primeros puntos a los de Tuchel en la Ligue 1. Con la baja de Neymar confirmada, Tuchel está intentando de moldear un equipo que no sufra en exceso la salida del brasileño. Por una parte, el técnico sigue apostando en el medio por Marquinhos antes que Leandro Paredes, el cual se quedó una vez más de suplente y eso que ni Gueye ni Ander Herrera estaban disponibles para el partido. Por otra, el 4-3-3 se está instalando en París, en un sistema que tiene como objetivo liberar a Verratti en el medio para que maneje los tiempos y generar superioridades en banda, como la de Sarabia, muy móvil tanto para recibir abierto como a la espalda del centrocampista rival.

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Aunque el inicio del partido fue espeso, poco a poco el PSG se hizo con el dominio. El Nîmes, revelación la temporada pasada, pero con bajas importantes como las de Savanier, Ferri o Thioub, buscó únicamente el empate en París. El 6-3-1 en defensa con el que salió Blaquart colocó a sus extremos, Fehrat y Philippoteaux, de laterales para frenar a Bernat y Kehrer y que no hubiera factor sorpresa en las bandas. El planteamiento de los ‘cocodrilos’ fue muy bueno durante media hora, pues anularon al PSG e hicieron previsible la transición con balón de los parisinos.

Pero el fútbol no es un deporte que entienda de merecimientos. Si el Nîmes estaba cómodo sin balón con un planteamiento ultradefensivo, un penalti absurdo de Pablo Martínez, al intentar taparse la cara con la mano en un córner botado por Sarabia, provocó que Clement Turpin tuviera que acudir al VAR y señalara penalti. El mismo lo marcó Cavani y se convirtió en el primer jugador del siglo XXI que alcanza los 135 goles con un club francés.

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Tras una primera parte de poco ritmo, el PSG se puso como objetivo sentenciar el partido lo antes posible en la segunda mitad. Ingresó Di María por Sarabia y el argentino le dio mucho nervio al conjunto parisino. Hay que destacar el partido del español, muy activo en la derecha y siendo otro día más una de las figuras de los de Tuchel. Marquinhos, que hoy volvía a ser pivote, le dio un pase magnífico en largo a Bernat para que Mbappé empujara la pelota en el minuto 56′. Es el segundo partido consecutivo en el que Marquinhos deja un pase así, ya que en el Trophée des Champions la semana pasada dejó solo a Sarabia, en otro pase templado a la espalda de la defensa rival marca de la casa.

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Otra de las ventajas de colocar a Marquinhos de pivote es la posición de Verratti sin balón. El italiano, acostumbrado a jugar pegado a la divisoria, está mucho más liberado con la presencia de un medio centro por detrás suya. Y ello conlleva que, siendo Verratti un jugador muy agresivo en la presión, darle un plus al equipo para presionar a los pivotes rivales. Y en el 3-0, Verratti recuperó un balón casi en el área rival para que Mbappé lanzara la transición y Di María culminara. El Nîmes ya estaba tocado tras el 2-0 y el 3-0 fue la estocada definitiva para poner punto final al encuentro. Victoria sencilla, sin un fútbol brillante, pero demostrando que a pesar de la baja de Neymar hay equipo para hacer cosas importantes.