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Fuente: Mundo Deportivo

El futuro de Gareth Bale es, sin duda, uno de los folletines del verano. Su agente, Jonathan Barnett, siempre que puede repite que el galés no tiene ninguna intención de dejar el Real Madrid. Ayer lo volvió a repetir subiendo, eso sí, un escalón más en sus declaraciones. El diario ‘Marca’ publicó que el Tottenham estaba dispuesto a recuperar a Bale pagando entre 50 y 60 millones por él y pagándole la mitad de la ficha. Una información que le hicieron llegar a Barnett que no dudó ni un instante en asegurar que “no comento esa basura”.

Así las cosas, nada hace pensar que el futuro inmediato de Bale esté lejos del Real Madrid. Un club que pide, como mínimo, 80 millones de euros por él y que está dispuesto a hacer ciertos sacrificios para vender al galés, pero no tantos como pagarle 25 millones de euros, la mitad del salario de los tres años de contrato que le restan, para que se vaya al Tottenham. El Madrid no va a regalar ni tampoco malvender al jugador, a pesar de que no entre en los planes de Zidane. Oficialmente, todos son alabanzas para Bale desde el club que recuerda todo lo que ha dado al Madrid, como la Champions de Kiev. Extraoficialmente, desde el Bernabéu tienen claro que una de las prioridades este verano es vender a Bale.

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El Madrid no va a regalar ni tampoco malvender al jugador, a pesar de que no entre en los planes de Zidane

Mientras eso pasa a este lado del Atlántico, en Montreal, Bale sigue preparándose para esta temporada. Cuentan los que están allí, en el día a día del equipo, que es la primera vez que ven al jugador relajado e incluso bromista con sus compañeros. Es un Bale completamente diferente al que se ha visto hace nada, siempre solitario y serio. Es una especie de lavado de imagen ahora que sabe que está en la puerta de salida. Una puerta que se resiste a tomar porque por su mente no pasa en estos momentos dejar el Real Madrid. De hecho, está convencido que puede darle la vuelta a la situación y convencer a Zidane para que cuente con él y convertirse en el jugador decisivo que todo el mundo esperaba cuando llegó a la disciplina blanca. Lo cierto es que no lo tiene nada fácil porque el entrenador francés le ha dado ese papel de jugador franquicia a Eden Hazard, el flamente fichaje de este verano del Real Madrid y una de las peticiones eternas de Zidane a Florentino Pérez.

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Ahora, la gran incógnita es qué pasará con Bale en los partidos que el equipo jugará en Estados Unidos. Si el galés no es titular o juega muy poco, podría cambiar y apretar para buscar un nuevo destino.