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Fuente: Mundo Deportivo

El Barça se sacudió la depresión de Liverpool ganando por 2-0, con goles de Arturo Vidal de Arambarri en propia puerta, a un Getafe que nunca dio la impresión en el Camp Nou de estarse jugando su presencia en la próxima edición de la Champions. Ganó el Barça. Jugando a ráfagas, pero se sacudió el duelo. Valverde había pedido un paso al frente y su equipo lo dio. Quizás no del todo, porque el partido no fue ni mucho menos vibrante, pero comenzó el camino para salir del duelo del KO europeo y preparar la final de Copa. Debutó Abel Ruiz por un Coutinho que se retiró lesionado y el público, que aplaudió a Rakitic y estuvo dividido en torno al brasileño, demostró al equipo que puede contar con su apoyo.

A la despedida de la Liga del Camp Nou le faltó algo de sal, ciertamente. El conjunto barcelonista trató de sobreponerse al batacazo de Champions y apretó el acalerador en el segundo tiempo, en busca de energía con la que llenar el depósito de cara a la final de Copa. Faltan aún dos semanas en las que alejar tanto cuanto sea posible el Ko europeo y para recuperar sensaciones. Incluso Messi, deambulante en el inicio, intentó algún cambio de ritmo en el segundo acto y fabricó el 0-2, aunque sea autogol.

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Pese al episodio surrealista de la Feria de Abril, Iván Rakitic recibió el cariño de la afición. El croata puso en marcha las acciones ofensivas del Barça con dos chuts tras un arranque somnoliento y, al ser sustituido en el segundo tiempo por Aleñá, fue ovacionado. Como lo fue Arturo Vidal, para quien no hay depresiones que valgan y jugó ante el Getafe como si le fuese la vida en una jornada complicada para el conjunto barcelonista.

Con Anfield en mente

La losa de la traumatizadora eliminación de Anfield pareció pesar demasiado en la soleada tarde barcelonesa. Pesó en el ánimo de la afición, que después de varias jornadas con más de noventa mil aficionados llenando el aforo (98.000 largos el día de la ida contra el Liverpool) sobrepasó poco más de la mitad para recibir al Getafe. Pesó en el equipo, que salió al trantrán, sin alegría y con aires de depresión. Pesó, sobre todo, en Coutinho, silbado sistemáticamente por un sector de la afición hasta que los demás optaron por contrarrestarlo con aplausos, y en Sergio Busquets, que perdió un sinfín de balones.

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De esos errores, y de la desgana azulgrana, nacieron dos ocasiones del Getafe: una contra de Ángel con remate alto, cuando estaba completamente solo; y un gol del propio Molina, pese que llevaba rato invalidada por fuera de juego. Poco, sin embargo, para un Getafe al que en teoría le iba la vida y que no fue capaz de aprovechar el poco ritmo de los campeones. Vaya, es cierto, han sido campeones de Liga. No lo parecía, pero hace sólo dos semanas celebraron el título aquí, en este mismo escenario.

Ráfaga barcelonista

El Barça no tiró a puerta hasta que se había superado la primera media hora, pero cuando lo hizo encendió una racha que tuvo el premio del golRakitic había chutado dos veces, una de ellas entre los tres palos, pero fue Arturo Vidal el que remató a gol después de una falta lanzada por Messi y peinada en primera instancia por Piqué. Vidal remató a la red el rechace defensivo inicial.

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El Rey Arturo, protagonista, pudo haber dado una asistencia de gol a Messi: un pase vertical sensacional del chileno al argentino, que no pudo superar al meta. Y Malcom remató defectuosamente una dejada de Piquétras gran pase al área de Coutinho, algo reactivado tras el descanso, antes de retirarse lesionado.

Messi ni celebró su gol, el segundo del Barça. El Getafe había rematasdo al remató al palo por parte de Jorge Molina y, casi inmediatamente, Messi fabricó el 2-0 tras meterse en un bosque de defensores y hacer una pared con Sergi Roberto. Al final fue Arambarri el que impulsó el balón a la red.

Entre una cosa y otra, un gol que Leo ni celebró. Costará levantar cabeza, pero ayer el Barça inició el camino.