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Fuente: Mundo Deportivo

Minuto 28 de partido en el Camp Nou, Atlético de Madrid Barcelona empatan a cero, cuando Diego Costa recibe una falta en el centro del campo que Gil Manzano no entiende como tal. El delantero se levanta rápidamente y va hacia el colegiado. Según el árbitro extremeño, insultándole, por lo que le mostró la cartulina roja, dejando al cuadro rojiblanco con uno menos para lo que restaba de encuentro, que era más de una hora.

Hasta aquí, todo conocido, como también la reacción del futbolista, envuelto en rabia después de conocer que Gil Manzano explicaba que le había expulsado por decir “la puta madre que te parió”. Costa, insistía en que lo que había dicho fue “la puta madre que me parió”. Un matiz que lo cambiaba todo, pero que no entendió así el colegiado. De hecho, en el acta escribió otra cosa diferente a lo que contó a los futbolistas. “Me cago en tu puta madre”, le habría dicho el hispano-brasileño. Algo que podría ser utilizado por el Atlético a la hora de recurrir esa expulsión.

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En el vestuario rojiblanco había un gran enfado después de conocer la versión del jugador, que estaba hundido al considerar que lo ocurrido en el campo había sido injusto. Koke, en caliente y nada más finalizar el choque, se mostró crítico. “Estábamos muy bien hasta la expulsión. Todos los detalles iban a favor de ellos, pero siempre que venimos aquí nos pasa algo. Habrá que hacérselo mirar porque me parece que en los once últimos partidos que hemos jugado llevamos siete expulsados”, aseguró el vallecano, ejerciendo de portavoz del grupo.

Minutos más tarde, Diego Simeone, que no suele opinar de la labor arbitral, sí dejó alguna frase en sala de Prensa. “En los últimos once partidos aquí hemos recibido siete expulsiones. Algo debemos estar haciendo mal. Le pregunté al árbitro y me dijo una cosa que Costa me dice que no ha dicho. Si lo dijo, está bien expulsado. Pero otros jugadores han dicho cosas y no los expulsan. Nosotros lo vemos y no les expulsan. Pero eso no justifica a Costa. Si el árbitro interpreta que hubo insulto, bien expulsado. Pero no siempre es igual, no siempre es igual. Echaron a Torres, echaron a Torres por dos faltas… un icono de fútbol mundial. Después de ahí nos pueden echar a todos. ¿Qué me ha dicho Diego? Que entre ‘me’ y ‘te’ hay mucha diferencia…”, declaró el técnico argentino.

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Pues bien, el enfado del vestuario chocó frontalmente con las palabras pronunciadas por Clemente Villaverde, directivo y portavoz del club en esta cita. “Más allá de la valoración que se pueda hacer, más importante para mí es reprobar conductas que el día de mañana tengan un prejuicio irreparable para el club. En ese sentido pues la situación que hemos vivido hoy ha sido esa. Por conductas que son ajenas al propio desarrollo de juego dejes a tu equipo con diez jugadores. Yo creo que no tiene ningún sentido y al final no consigues nada ni a nivel personal ni a nivel colectivo”, dijo.

Y claro, después de que el segundo capitán y el entrenador se expusiesen ante los medios tras la expulsión de Diego Costa que, como decimos, consideran injusta creyéndose la versión del futbolista, en el vestuario no gustó nada que un directivo recriminara su actitud a Diego Costa en lugar de ponerse del lado del futbolista. Echaron de menos una defensa al jugador y al grupo en el Camp Nou, ya no sólo por este partido en concreto, sino por lo ocurrido en más encuentros en la Ciudad Condal, donde las expulsiones han sido prácticamente una constante en los últimos años. Y también por varios arbitrajes recibidos esta temporada (en los dos derbis, frente al Betis, en San Mamés…) en los que nadie desde la directiva ha levantado la voz, más allá de las palabras de Gil Marín en la web del club en las que criticaba el uso del VAR.

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La plantilla y el cuerpo técnico se sienten solos en este sentido. Creen que desde los despachos no se los defiende como debería, dejando que sean ellos los que se expongan sin tener ningún refuerzo desde arriba. Y el caso de Diego Costa ha colmado la paciencia. Existe un profundo malestar en el vestuario.