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Fuente: AS

El problema de Messi con los penaltis no ha desaparecido. Infalible para tantas cosas dentro del campo, el argentino no es fiable desde los once metros. Este sábado, otra vez. Después de transformar el 1-0, decidió lanzar de nuevo por su zona de seguridad el segundo penalti cometido sobre Coutinho. Masip, ex compañero en tantos entrenamientos en el Barça, lo adivinó y se lo paró. Era el penalti número 21 que fallaba Messi en el Barça de los 89 que ha lanzado de manera directa. El número 90 fue el ‘penalti indirecto’ en el que asistió a Suárez en el partido contra el Celta.

Messi falla el 23 por ciento de penaltis que lanza con el Barça. Es cierto que pocos de esos errores han sido realmente traumáticos. Si acaso, el que mandó al larguero ante el Chelsea en la semifinal de la Champions 2011-12 (con Argentina falló uno en la tanda de la final de la Copa América de 2016). Pero la estadística es reveladora. Messi sufre cuando está delante del portero para tirar penaltis. Por un momento, pareció que esta temporada la película podría cambiar. Primero, porque el futbolista ha utilizado en algún partido una mecánica que recordó a la que usaba en sus inicios como jugador. Contra el Valencia esperó que Neto se venciese para hacer el 1-2. Segundo, porque en partidos como ante el Sevilla en Copa cedió el lanzamiento a Coutinho, como si estuviera dispuesto, tal vez, a iniciar un relevo de lanzador. Pareció que podría hacer esto contra el Valladolid, más si se tiene en cuenta que el brasileño había forzado el penalti. Pero no fue así y falló.

Messi seguirá tirando los penaltis en el Barça porque su condición de mejor jugador del mundo y capitán le obligan a mantener esa responsabilidad. Sin duda, no se declarará perdedor de ese duro enfrentamiento psicológico que tiene desde los once metros. Pero nadie puede ocultar que tiene un problema del 23 por ciento desde la distancia. El Camp Nou, que lo disfruta para tantas cosas, sufre cuando Messi lanza penaltis. Le tiene tanta admiración que le espanta verle estrellarse en esa suerte tan singular del fútbol.