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Fuente: ABC.es

Y cada año llega el día en que el Barça tiene que jugar en San Mamés. Todo lo que ir a Bilbao tiene de agradable para las personas cultas y civilizadas, y eso es decir mucho, lo tiene siempre de abrumador y muchas veces de amargo para el Barça el tener que enfrentarse contra el Athletic Club.

Los de Garitano empezaron presionando y dominando, jugando en el campo del Barça, ahogando al rival en su falta de fluidez y de ideas. En el minuto 7 se hizo el mismo número en la grada que suele hacerse en el Camp Nou en el minuto 17:14. Dos estadios para un mismo folclore. Y una misma derrota. Todo ello en el abrazo superior de la Liga. España es una madre.

Buena entrada en San Mamés, casi agotadas las tribunas de 400 euros. Valverde intercambió las posiciones de Rakitic y Arturo Vidal para crearle un contexto más reconocible al chileno, que había fallado un par de asistencias.

En el 16, Ter Stegen rechazó a mano cambiada un enroscado disparo de Susaeta que se colaba por la escuadra. ¡Qué buena parada! El Barça intentaba irse poco a poco asentando en el partido, aunque sin conseguirlo. El Athletic funcionaba a fogonazos. Bien, pero discontinuo.

Williams desbordaba a un Piqué que cada vez se parece más a sus reflexiones. Poco ataque culé: casi nada, aunque poco a poco Messi iba subiendo la apuesta de su amenaza. De todos modos el Athletic se llevaba todos los balones disputados, las segundas jugadas eran todas suyas, el Barça se limitaba a defenderse como podía -y a lo que por su cuenta hiciera Messi.

Cada vez que los de Valverde intentaban calmar el partido con una posesión larga, alguna imprecisión absurda -de Vidal, de Sergi Roberto, de Rakitic o de Piqué– le regalaban al Athletic otro ataque “gratis”. Un Barça sin luz ni amplitud conducía mucho y tocaba poco. Lo mejor que hasta el momento tenía era el resultado.

Partido tan incómodo y desagradable como los que se suele encontrar el Barça en San Mamés, sobre todo en las primeras partes. La esperanza de que cuando el Athletic relajara la presión, el Barça podría imponer su superioridad, era la única a la que podían aferrarse los aficionados barcelonistas. Pero para que esto sucediera, había que tener un cierto relato, y un Barcelona incapaz de encadenar tres pases, el único relato que tenía era Messi. El Athletic, pese a sus limitaciones, sabía mucho mejor qué quería del partido que los de Valverde.

El Barça volvió del descanso con una marcha más, con una presión mucho más intensa y alta, bloqueando la salida de los centrales rivales. El Athletic empezó a sufrir y la grada a ponerse nerviosa. A Del Cerro todas las manos le parecían involuntarias, pero hay que reconocerle que sostuvo siempre un mismo criterio en las dos áreas. El Barcelona empezaba a vivir cerca del área de Herrerín y el Athletic, como el Barça en el primer tiempo, se limitaba a defenderse. Garitano ayudó en esta misión a sus hombres sustituyendo a Beñat por San José. San Mamés anunciaba los cambios de los dos equipos también en catalán.

El Barça empezaba a llegar con peligro y ventaja, pero sin finura en la última jugada, sin dejar respirar al rival. La erosión era constante pero le faltaba conseguir una oportunidad clara. Balenciaga le hacía del todo a Messi, y el argentino reclamaba inútilmente la tarjeta amarilla. Muniain, eficacia pura, sustituyó a Susaeta. Aleñá entró por Arturo Vidal. En el 64, San José tuvo el 1 a 0 en el único momento luminoso de su equipo en la segunda parte. En el 74, tras su lesión y su amigdalitis, volvió Dembélé al equipo, sustituyendo a un lamentable Coutinho, pero quien primero se lució fue Ter Stegen, que evitó un gol a bocajarro de Iñaki Williams. Más clara esta ocasión que cualquiera de las del Barça, pese a su dominio en la seguda mitad. Poco Barça, que incomprensiblemente se apagó en los minutos finales. Sólo Ter Stegen parecía el jugador de un gran equipo de Europa. Valverde mandó a Piqué a hacer de Alexanko: así estuvimos de desesperados.

Es lo de cada temporada: justo en febrero, el Barcelona empieza a dar muestras de debilidad justo cuando el Madrid renace con vistas a la Champions.