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Fuente: OLÉ

No hizo falta un tattoo como el de Enzo Pérez, ni un look platinado. No llegó al punto de raparse como Ponzio, ni de afeitarse al ras como Pratto… Rafael Santos Borré sólo agradeció. Y lo hizo en un templo al que suelen acudir todos los jugadores colombianos -casi todos fervientes religiosos- luego de haber obtenido un título. El delantero de River se acercó hasta Buga, localidad que queda al Sur de Colombia, a 1.187 kilómetros de Barranquilla, su ciudad natal. Y lo hizo para visitar la Basílica del Señor de los Milagros, también conocida como la iglesia del Señor Caído.

Borré, el hombre al que Florentino Pérez felicitó luego de la final de vuelta de la Libertadores en pleno Santiago Bernabéu, y al que el Atlético Madrid ya mira con ganas aunque su futuro inmediato esté en River, había prometido viajar a Buga si el desenlace copero era el que él soñaba, con la Libertadores en Núñez. “Cumpliendo promesas”, posteó este jueves por la tarde, luego de su visita religiosa. “Te traigo la Copa, Milagroso”, completó su mensaje, añadiéndole cuatro emoticones: un corazón, dos manos en señal de rezo, un trofeo y una gallina. Clarísimo.

“Entre los clubes (Atlético, dueño de su otro 50%, y River) ya se pusieron de acuerdo para tener la tranquilidad de pasar mis vacaciones y empezar la pretemporada con el equipo”, planteó el delantero de 23 años al llegar a Colombia hace apenas unos días. El regreso a Europa no lo vuelve loco. Él quiere otro título. Otra Copa. Otra vuelta para celebrar en Núñez y agradecérsela a todos los Santos.